Raices de la Tierra 4



El sol se luce sin la capa de ozono en el valle de Casablanca. Por el camino se levanta la nostalgia. Un ciclo de ceremonias concluye y los abuelos/as lo saben. En el campamento florecen multitudes.

Nos saludamos familiarmente. Ojos sonrientes, manos y abrazos que estrechan la amistad. Una familia que se extiende al menos por un instante, como todo, y en eso radica su valor. Así nadie se apropia de nada.


Este es el canto de la raíz que emerge para abrazar el cielo de todos los días.

Esta es la cita nunca mas pospuesta del despertar unificado de todos los sueños.
Esta es la chanupa donde el portador del rezo no esta separado de lo rezado
Este es el canto del mundo invisible inseparable de lo visible que acaricia el tambor
Este es el fuego subterráneo que emerge evidente diciendo si a la vida
Esta es la Kiva vientre corazón que peregrina, lenguaje ancestral que nos abraza, lengua franca que no necesita de traductores.
Esta es la belleza de lo indescriptible de la mirada de un corazón dulce niño sonriente.

Muchas cosas nos suceden en el camino dice el Aymara de la Isla del Sol pero ahora nos abrazamos y eso es lo que importa. Cierto, la historia no puede explicar nunca el presente. El presente es inédito y es lo que Es. Ahora nos abrazamos.


Un puñado de pétalos de flores son ahora todos ustedes que vamos sacando del morral atando cantos entona el Colla. En buena hora la voz discreta se hace obvia. La belleza efímera de la palabra sugiere la eternidad.


El Mapuche sube del verde Rehue al azul cielo. El hipnótico tambor del machi, la trutruca danza y se aposenta a los cuatro rumbos mientras ofrenda a los espíritus. Que nadie diga más que los Mapuches no comparten.


Ese Arahuaco se pasea sonriente, imposible que pase desapercibido. El Mamo que alumbra el corazón diciendo… “no sé hasta donde hablarles de la planta, una teoría no sirve, hay que sentarse quietecito durante nueve días, entonces la planta y el poporo van a decirte para que sirven. No tiene caso hablar. Sabiduría es vivencia no son teorías”.


El Lakota canta como una raíz que grita, que confronta camuflajeando una dulzura que su mujer porta. Los guerreros conquistan, la mujer sugiere belleza. Ambos danzan al sol y a la tierra. Gotas de sudor sangre. En Wakan nuestro silencio que no es silencio. Ahí nuestro espíritu indomable como el búfalo de la pradera. Ahí nuestro gesto que clama por el real sendero de belleza. Danza ahora y bate el tambor que en el sur se da la vuelta la ola. Hermano del norte no tengas miedo. Tu raíz es fuerte y esta permitiendo que las otras raíces florezcan, eso es signo de un verdadero sacrificio. Las tradiciones no son patrimonio de nadie, son herencia de una humanidad que ahora las necesita más que nunca. Las tradiciones sólo son custodiadas en el tiempo un tiempo hasta que el tiempo espíritu decide como usarlas. Las tradiciones son un legado para la humanidad.


Sabias recomendaciones dejamos, no nos olviden, que todos los seres tengan caminos anchos y planos, que todos los pueblos tengan paz y sean felices dice el Maya. No se olviden del respeto, el agradecimiento y la reciprocidad en sus tres niveles de existencia el cuerpo, la sociedad, el espíritu. Día a día tiene su esencia sagrada. Observa y aprende las lecciones de todo lo que te rodea. El humo de copal lo inhala el amanecer y se festeja la salida del sol.


Entre la selva los Guaraní regalan la música secreta, un encanto sin palabras y cuando la palabra llega es poesía inenarrable. Ahora danzan, ahora la sonaja del anciano mensajero de la neblina fertiliza la tierra. Las mujeres del bambú oraban la tierra y el propiciador de la lluvia bendice.


Cada uno su función, cada uno su canto. En ese tono el ensueño brota luminoso. Duendes de la selva con forma humana, humanos tallando instrumentos para acompasar el camino. Señores que apostaron por el espejo de la belleza . Agradecidos por su regalo al mundo.


Un solo corazón resplandece desde el silencio. Una sola devoción que de tantas maneras se expresa


Ahí baja y sube la humanidad roja como la brasa ardiente de la afectividad. Ahí baja y sube la humanidad blanca como la ceniza donde nada queda. Ahí sube y baja la humanidad negra como el carbón escondiendo un diamante. Ahí sube y baja la humanidad amarilla como una flama donde resplandece la inteligencia. Ahí sube y baja la humanidad despintada unificadora cuya función en el concierto del mundo empieza a descubrir.


Los Mexicanos sin saber sabiendo perseveran porfiados y confiados en la fuerza del sueño de la raíz ancestral sin más armas que el corazón sincero y la broma a flor de piel para no tomarnos demasiado en serio. La seriedad el espíritu es demasiado si no se vive de buen humor.


La fiesta de los ancestros danza en la Kiva y se extiende hasta quitarse el sombrero. Los ancestros sueñan despiertos en sus descendientes. La belleza inagotable peregrina a las manos abiertas del amazonas Putumayo y la sierra de Santa Marta contemplan.


Vaya el abrazo de este simple narrador para todos aquellos Raiceros amigos del camino del corazón que hicieron posible que los abuelos/as estén contentos. Un deseo porque perseveren en el camino sin ningún dogmatismo abriendo sus brazos a todos y cuidando de las flores que han decidido cuidar en su jardín.


Buena suerte para todos.

4 comentarios:

  1. Anónimo says

    ablPleGracias por compartir con palabras que fotografian belleza, dulzura y gracia.


    Anónimo says


    Don Carlos, se pasó poh...un abrazo


    Marcela Marlene Castro Ledesma says

    Gracias por su sencillez, por la limpieza de mirada para compartir, por ayudarnos a recordar, a pasar por el corazón. Por estar presente y amante de la tierra.Gracias desde el corazón de esta mujer Ariqueña de las tierras del norte de Chile, sea bendecido siempre.
    Marcela Castro Ledesma


    bicigaia says

    "La sabiduría es vivencia, no teoría..." ya qué más se puede decir, mas aquello que trasciende y deja de ser "pie de la letra" y es "mano" que escribe y corazón que canta... las letras, las palabras... de alguna manera hay que comunicarse... gracias por dejarnos estar allá sin dejar de estar aquí...