Reunar



Por Jorge Gasca

Camino hacia Wirikuta recapitulaba las palabras y recomendaciones del querido abuelo Don Toño:

¡No vayan a Wirikuta a menos que tengan algo importante que hacer ahí. Si van -por vida suya- mejor quédense en la parte baja y eviten llegar hasta el Cerro del Quemado.

“Si acaso creen que les alcanza la energía y suben al Cerro consideren que al pasar por esa puerta se asumen compromisos que no siempre se está preparado para cumplir”

Justo al pasar cerca de Pozos, el pueblo fantasma de mi origen paterno, su capacidad para sobreactuarse y divertirnos me desencadenó un ataque de risa:“¡Pendejooos! … si se atreven llegar a la cima hablen poco, no recojan nada, manténganse en bajo perfil, pero sobre todo no enciendan el fuego, porque hacerlo implica que estarían dispuestos a escuchar y a hacer ciertas las peticiones de los ancestros del lugar y del abuelo fuego a lo largo de toda su vida.”

“¡Para que les digo todo esto cabrones si siempre hacen su chingada gana! Cuando anden por ahí más les vale recordar este momento y no omitir ninguna de las recomendaciones que les estoy dando si quieren salir de bien librados y regresar medianamente sanos y salvos.”

Como una forma de rendirle homenaje a Don Toño, sobre todo después de su inesperada muerte, cada vez he estado en alguna ceremonia en Wirikuta y, particularmente, en cada una de las cinco caminatas en las que peregrinamos en serpiente desde Yolliat hasta el Bernalejo, he tenido muy en cuenta sus recomendaciones: no hablar mucho, no recoger nada, mantenerse en bajo perfil, evitar subir y encender el fuego en el Quemado.

A mediados de enero acepté colaborar en el equipo de apoyo al Peritaje Tradicional Wixarika del Frente en Defensa de Wirikuta, con plena conciencia de que el alcance de las gestiones a nuestro cargo: jurídicas, políticas, financieras, de comunicación, transporte, alimentación, contactos de prensa e invitados especiales, eran puramente accesorias ante un acontecimiento ceremonial de enorme importancia y trascendencia. Acto ceremonial del que los principales actores y responsables serían los Ma’rakate, Autoridades y Jicareros de los 17 centros ceremoniales participantes.

El 6 de febrero por la mañana -después de tres semanas de arduo trabajo, desvelos y no pocos conflictos interpersonales- con éxito concluimos nuestras gestiones accesorias como equipo de apoyo. Satisfecho con lo logrado, muy quitado de la pena inicié a las cuatro de la tarde el ascenso al cerro del Quemado desde Real de Catorce, una vez que disminuyó una maravillosa lluvia-nevada-granizada que duró hora y media.

Mientras ascendíamos por la cañada les dije a mis acompañantes:

“No tengo la menor intención de llegar a la ceremonia en la cima del Quemado, aunque pertenecer al equipo de apoyo me otorgase algún privilegio para hacerlo. Prefiero permanecer en la puerta del Cerro, justo ahí donde nos estará esperando la comitiva Wixaritari que dará la bienvenida a los invitados especiales y a la prensa. Gustoso participaré en ese lugar en la ceremonia espejo en la que cantará el Ma’rakame Rogelio para los mestizos no requeridos”

Por petición de las autoridades Wixaritari el peritaje debía ser una ceremonia íntima en la que solo un puñado de no huicholes participarían como observadores y posteriormente darían testimonio de lo acontecido.

Ante esta solicitud, la semana previa a la ceremonia una de nuestras más grandes preocupaciones era lograr que se respetara la intimidad solicitada con el fin de favorecer el diálogo entre Wixaritari y sus dioses; sobre todo cuando teníamos noticias de que cientos de personas independientes y miembros de organizaciones o grupos defensores de las tradiciones indígenas pretendían llegar hasta el Quemado para manifestar su apoyo, e incluso con altas expectativas de participar en la ceremonia.

Para evitar un zafarrancho entre quienes intentarían evitar el acceso libre y aquellos que se sentían con derecho de acceder por sus credenciales, buen corazón o curiosidad, le solicitamos a las autoridades que el control del acceso a la ceremonia estuviera a cargo de una comitiva Wixaritari que abriera o cerrara la puerta según de quién se tratara.

Después de una hora de ascenso, al llegar a la puerta del Cerro supe que mis expectativas de serle fiel al Don Toño eran, cuando mucho, una fantasía en caída libre.

¡Carajo no puede ser! ¿dónde está comitiva que nos prometieron las autoridades Wixaritari?- me quejé a toda voz ante su ausencia.

El Quemado había sido tomado por asalto por personas que ya ocupaban los lugares VIP y esperaban impacientes el inicio de la ceremonia con parafernalia y alta tecnología: tienda Swiss Army, sleeping de pluma de ganso, cámaras y sonido profesionales, IPAD Wi-Fi + 3G y toda clase de instrumental web 2.0 para twittear el gran acontecimiento- very cloud.

A querer o no, quienes en la puerta coincidíamos nos fuimos involucramos en una batalla con diferentes frentes y personajes, pero con solo un hilo conductor que me recordaba holográmicamente a mi mismo. Su nombre: ego-exacerbado, ego-justificado, ego-impecable, ego-demandante, ego-ego. ¡Ruega por nosotros!

Aquellos que habían tomado el Quemado y a quienes se había “invitado” a desalojarlo bajaban indignados por la ladera:

¿Quiénes se creen ustedes que son? ¿acaso son los dueños de la defensa de Wirikuta? ¡no son más que un puñado de autoritarios y soberbios!
Al filo de las seis me cuestionó un miembro de la Comitiva Wixaritari de San Andrés Comiata:

¡Por favor explícame que desmadre es éste, su organización es un caos! Mi gente está dudando si deben subir o no a la ceremonia.

De inmediato le contesté:

La organización que tenemos es la que tenemos, no nos alcanza para más. En cuanto a que la comitiva de San Andrés suba o no, ese es un desafío cuya decisión es responsabilidad nada más que de ustedes. ¿Qué no?

Ahora mismo tu puedes ver como vienen pasando muchos Huicholes y están ascendiendo. Si de corazón la gente de San Andrés cree que no debe subir… pues no suban. Si de corazón creen que deben subir … pues suban. No creo que nuestro desmadre les excuse de asumir su responsabilidad ¡En mi opinión deben subir!

A las siete la presión por subir a la ceremonia aumentaba, algunas personas nos reclamaban irritados a los que bloqueábamos la puerta, ante la ausencia de la tan anhelada comitiva:

¡Yo hice un donativo de varios miles de pesos para el pago de los camiones de Santa Catarina! ¿y ahora me dices que no puedo pasar?

¡Soy invitada especial de un Ma'rakame de Las Latas y me está espe'rando!

¡Los miembros de la tradición Chichimeca tenemos muchos años peregrinando y defendiendo Wirikuta!

¡Este es un lugar publico qué derecho tienen de impedirnos el paso!

¡Somos miembros un colectivo que ha trabajado cinco años en proyectos comunitarios en el bajío!

Las ocho, caída la noche, un grupo de personas tomaron la leña reservada para la ceremonia del Ma’rakame Rogelio, encendieron el fuego y dieron inicio a un ritual al estilo del norte. Algunos invitados especiales que deambulaban por el área se les unieron. Muy molestos y agraviados se les veía por la falta de cortesía y diplomacia de las autoridades Wixaritari, quienes a pesar de haberlos invitado todavía no les permitían acceder a la cima.

A las nueve ¡nada del Ma'rakame Rogelio! ¡nada de leña! ¡nada de comitiva de bienvenida! ¡toda la indignación!. Para colmo, la mayoría de los invitados especiales y reporteros dispersados en la penumbra de la luna.

Esta va a ser una noche muy larga… ceremonia lunar y un frio de perros por la madrugada- murmuraba para mí mismo.

Las diez ¡aleluya! por fin bajaron a toda velocidad dos jóvenes Wixaritari que eran los primeros topiles para hacer comitiva. Se acercaron y nos dijeron:
Allá arriba todavía no hay acuerdo para la ceremonia, la cosa está muy delicada. Las autoridades les mandan decir que apenas se pueda –si se puede- podrán dejar pasar a los invitados especiales y a la prensa.

Quienes arriba atestiguaban las negociaciones entre las autoridades y Ma´rakate de los distintos Centros Ceremoniales, nos narraron a posteriori el drama que se vivía en la cima. No soy yo quien podría dar cuenta de esa narrativa, tan solo cito algunas palabras textuales de mi amigo Jauxa:

No había acuerdo y el proceso estaba atoradísimo. Por momentos parecía que el Peritaje se iría por el desfiladero, arrastrado por las antiguas diferencias entre las comunidades convocadas.

Hubo un momento en que los peregrinos de San Andrés Comiata se levantaron con intenciones de bajar del Cerro. Al filo de la navaja, quién sabe de qué suerte con la intermediación de personajes aparentemente menores, los Ma’rakate y representantes de San Andrés Comiata finalmente sellaron el acuerdo y el fuego pudo ser encendido.

A las once de nuevo bajaron los topiles con indicaciones:

Mandar decir las autoridades que ya dejan pasar a todos- declararon

¿A todos? ¿quiénes son todos?- preguntamos inquietos sin poder creer lo que oíamos.

Todos son todos: los invitados especiales, la prensa y el resto de las personas que aquí se encuentran. Ya abran la puerta sin discriminación alguna- añadieron como si nada.

Como no dábamos crédito a sus palabras les dijimos:
No abriremos ninguna puerta a menos de que vuelvan a cima y corroboren lo que nos están indicando. Por favor cuando bajen vengan con dos topiles más, además de ustedes.

En un santiamén estaban de regreso. Los nuevos topiles declararon:

Dicen las autoridades que ya abran la puerta a todos, sin importar si son invitados, periodistas, mestizos o simples curiosos. ¡Abran ya!

Paradójicamente, con gran alivio veía subir a “todos” dejando atrás la aduana, y sin embargo cuando pasaban a mi lado les recomendaba en todo intranquilo:

Suban en bajo perfil, no hablen mucho, no recojan nada, no enciendan el fuego. ¡Advertencia de lo inevitable! Perfectamente sabía que en la cima la gran mayoría desplegaría su más alto perfil, hablaría mucho, recogería lo que se pudiera y, por que no, encendería el fuego.

Mientras “todos” desfilaban con rumbo a la cima del Quemado pensaba en silencio:

¡Me estoy haciendo viejo, ya hasta traigo improntadas las palabras del abuelo!

Confieso que me asaltaban toda clase de dudas respecto de lo que arriba sucedería. Me cuestionaba si las autoridades y Ma’rakates que ordenaron derribar la puerta habían considerado seriamente las consecuencias de invitar a la ceremonia a un personal con sobreactuaciones egóticas tan sobresalientes. Personal del que, por lo que escuche y vi, no dudaba de su capacidad de violentar o ahuyentar con sus méritos y pecados hasta los ancestros más condescendientes del Quemado ¡Suficiente teníamos con el ego autóctono como para acrecentarlo con otros!

Al superar el último recoveco de la ladera, antes de llegar a la cima de Reunar, me tomó por asalto una escena que me dejó helado de una pieza. Mientras trataba de re-sig-ni-fi-car-la escuchaba claramente las advertencias de mis amigos Humberto Fernández y Juan Negrin, quienes semanas atrás nos advertían de los riesgos de efectuar la ceremonia:

Nos decía el primero:

“Esta 'mega-peregrinación artificial' de todos los centros de tuquipa se aleja de la tradición y puede poner en riesgo la integridad espiritual de más de un jicarero y sus familias.”

Cito al segundo textualmente:

“Me parece una burrada que se haga una asamblea general fuera de la Sierra Madre Occidental, donde no están presentes los wixaritari que son representados y los verdaderos ancianos principales escogidos por vida, Kawiterutsixi, quienes no salen lejos de sus comunidades por su edad.… Tener a todos los tukite de toda la Sierra y de las rancherías llegando a Wirikuta al mismo tiempo, resultaría en un desastre ecológico de por si. No habría suficiente agua en los pozos de agua para los xukuriatamete, para tanto hikuritamete llegando al mismo tiempo.

Es contrario a la verdad que todos vayan al mismo tiempo y pampayusi. ¡Imagínense cuánta agua se requeriría en Tatei Matinieri! Ese es un espectáculo inaudito por buenas razones: No conviene exponer al público forastero a una asamblea interna entre wixaritari, pero menos aún ante periodistas y guionistas de la televisión mal escogidos para este tipo de ocasión. Los wixaritari hacen la peregrinación a Wirikuta como una devoción para lograr algo a lo largo de un sacrificio con ayunos y no llegan allí a sacrificar toros, u otras bestias, pero como seres sacrificados, que han recibido el sacrificio voluntario de Nuestros Antepasados en forma de Tatei Hikuri, Tamatsi Maxayuawi, que se inmola en Páritskatsié.

Es absurdo que los wixaritari estén ahora pidiendo tumini -dinero- para amenizar este tipo de ‘peregrinación’, pero no me la creo y no estaré comprobando que el “show” acaba con el costumbre más rápidamente que las mismas minas”

Una escena inaudita, extravagante y provocadora….


Reunar II

4 comentarios:

  1. sara says

    Oh Gasca eres GRANDE...la verdad ha brotado del heredero de t-t barbi, coordinador y kriptonita del capitán Wi, cuéntanos todo todo, abrazo infinito, Sarita


    Anónimo says

    El ego religioso-espiritual es el más aceptado en estos contextos...el ego inteligente comenta...el ego bajo perfil confiere un toque de humildad...el ego salvador tiene tratos de héroe, el ego no importa nada heme aquí...el ego ruega por nosotros -el mejor-...el ego que compara no para de comparar. Lo sin ego hace una fiesta mientras el toro egoíco embiste hasta ser sacrificado y elegantemente derrama su sangre para el perdón de lo pecados de la separación...
    Gracias Naurratame...este ego se divierte al leerte.
    Carlos


    Anónimo says

    Todo mi respeto y mi agradecimiento por esa narrativa llena de frescura y espontaneidad.... Mi corazón y mi ego se regocija ante el tamaño de la espejeada... y me pregunto:
    ¿En dónde empieza el límite de la acción que aporta? ¿ Y en qué momento mejor hay que hacerse a un lado... y dejar que las cosas sucedan... confiando en eso que es mas grande ??? Ya me dejaste pensando mi buen....
    Un abrazo desde Coatza.... Julio


    Jorge Gasca says

    Sara, Carlitos, Julio reciban un abrazo con todo afecto!