Blowing in the wind



¿Cuántos días más vamos a estar caminando por el desierto Don Pedro?- le pregunté al abuelo a sabiendas de que al hacerlo me estaba metiendo en territorio del tiburón blanco.

"Nos quedaremos aquí hasta que ninguno de ustedes tenga la menor intención de irse"- contestó.

Perplejos los caminantes nos quedamos viendo unos a otros. Al cabo de un rato dije al grupo:"¡Los indígenas no conocen el tiempo, ni las obligaciones del mundo establecido. Así es que tienen una de dos: disfrutan el peregrinaje o simulan que lo disfrutan, pues de otra manera estaremos aquí por lo menos seis meses!"

Don Pedro Valeriano sonrió y declaró con su incofundible voz críptica:

"¡No se hagan ilusiones, ninguno de ustedes podrá salir de aquí jamás!
Déjenme dormir un rato mientras 'este mentecato' los convence de que disfruten o de que simulen el disfrute".

Don Pedro se acostó y con estruendosos ronquidos dormitó por media hora. Cuando despertó dijo:

"En este el mundo de la sincronía hay tanto 'amor' y tanta 'verdad' que aunque regresen a su vida ‘normal’, algo en ustedes andará siempre como herido de nostalgia anhelando que ese 'amor' y esa 'verdad' se hagan ciertos del otro lado, en el mundo de la causa y el efecto.

Pero no se confundan, en realidad todo esto no es más que un per-ver-ti-do juego de palabras, ya que cuando me refiero a la ‘sincronía’ de esta tierra santa, estoy irremediablemente atrapado en el mundo de la ‘causa y el efecto’; a pesar de que nuestro fundamentalismo nahuálico nos lleve a suponer que la ‘causa y el efecto’ no es la ‘sincronía’ y que por lo tanto existe ‘esto’ y ‘aquello’. Lo mismo nos sucede cuando calificamos esta tierra como ‘santa’ y la ciudad de México como ‘profana’."

Poco a poco Don Pedro se acercaba a los linderos de su espléndido histrionismo, mismo que en mi opinión es su más genuina faceta. Acostado y con el sombrero tapandole la cara, empezó a cantar en un inglés muy tropezado el himno de los 60':

"How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, 'n' how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, 'n' how many times must the cannon balls fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind ..... "

"Ya lo dijo Dylan: The answer is blowing in the wind"- concluyó al terminar su interpretación.

Al tiempo que citaba a Bob Dylan, una enérgica ráfaga de viento atravesó al grupo llevándose consigo sombreros y otros objetos que andaban por ahí sueltos. Pasada la vestisca Don Pedro susurró con voz muy suave, casi imperceptible:

"Es la misma energía.
No hay tal lugar santo, ni tal profano lugar separados.
No hay tal sincronía, ni tal causa-efecto separadas.
Es la misma energía...
¡Fluyan en ella!"

Jorge Gasca (7 de febrero del 2009)



7 comentarios:

  1. Antropoetico says

    Belleza salvaje y sabiduría endemoniadamente precisa y palpable!
    Gracias jorge por compartirnos esta palabra. IN LAK´ECH!


    Jorge Gasca says

    Recibe un abrazo Nacho.

    ¿Vienes al peregrinaje de Wirikuta en el 2012?


    Anónimo says

    2012? suena interesante...
    y ahora quièn podrà defendernos?


    Jesus carlos castillejos says

    ¡¡¡Que bueno, que se rememore Eso y en Eso ese gusto por la "palabra precisa, la mirada constante, la sonrisa perfecta" como una gota del infinito que le da Camino al corazòn humana!!!
    Un abrazo


    Antropoetico says

    Puro fuego entre los que usaan sus ojos para ver y sus oidos para escuchar!

    Sí, espero tener la buena suerte de ir a Mex el 2012 Jorge, y la verdad, como soy un patudo, espero tener la increíble buena suerte de ir también este año para el 8 Batz por ahí donde los mayas guatemaltecos empluman serpientes e incluso enchiladas de mole! Así que tarde o temprano nos vemos.
    Fuerte abrazo a todos.


    Anónimo says

    ¿Dònde podemos encontarnoa con don Pedro?


    David HD says

    hola Jorge, magnifica narración, me gustaría acompañarlos en el peregrineje 2012 se podrá??, un abrazo y hay que seguir el camino de corazón.