Un Tolteca en el Candomblé


Estoy viviendo una temporada en Brasil, y aprovechando de conocer los caminos espirituales, religiones y cultos de esta tierra basta y rica en diversidad cultural. Ya conocí el Santo Daime, en el cual estoy viviendo un proceso más profundo y prolongado en el tiempo por que mis amigos de aquí caminan este sendero, y más adelante expondré con más detalle mis experiencias y aprendizajes en el. Por ahora quiero hablar de una visita que hice ayer a un templo de Candomblé en ciudad de São Paulo.

Era primera vez que entraba en contacto con el Candomblé, y en verdad no tenía mayor conocimiento del tema, sólo que pertenece a lo que usualmente se distingue como culto afrobrasilero, de carácter animista y que gira en torno a la incorporación de espíritus y entidades por parte de mediums en trance. También describiré en otra ocasión con más detalle la estructura del Candomblé y las próximas experiencias que pienso vivir en el.

En esta ocasión se celebraba la Gira de Exu, una entidad divina. El rito comenzó con el baile y canto de los participantes iniciados al son de tambores, se dividió en tres o cuatro fragmentos que duraron alrededor de una hora, con unas invocaciones a san Jorge, otras a Oxum y algunas otras que no distinguí. Luego de esto hubo una pausa y se formo un círculo al centro donde se seguía el canto y la oración con los tambores, todo en torno al altar. Y al mismo tiempo comenzó el arribo de los espíritus, unos 20 mediums entraron en trance, la verdad es que sin gran dramatismo, de hecho en manera muy sutil y ordenada, se distribuyeron en diversos puntos de la sala acompañados cada uno por tres ayudantes que los auxiliaban y proveían de sus diversos elementos, que podían ser flores, hierbas medicinales, bebidas diferentes, tabaco, etc.

Cada participante no iniciado, recibía una ficha con un número y un color, e íbamos siendo llamados por turnos, una persona cantaba el número como en un especie de bingo espiritual.

Las personas van buscando consultas para diversos tipos de problemas que las aquejan, se veían entre los visitantes muchos rostros contritos. Durante ese tiempo me dediqué a mirar a las personas en trance que alcanzaba a distinguir en la sala repleta de gente y movimiento. Destaca el orden y concierto de todos, en esta casa el rito se puede distinguir como algo realizado con dedicación y se ve claramente todo el trabajo por debajo y la preparación de los iniciados, todo fluye y funciona con elegancia en un espacio alegre y festivo. Las personas invitadas o están sentadas cerca del altar o conversan en un sector más atrás. La atmósfera es de devoción y liviandad a la vez. Hay un aire misterioso, encantado, pero a la vez gran ajetreo, en medio del cual no se distingue fácilmente si se está en un asunto cotidiano o en un teatro o frente a lo desconocido. Opte por asumir esta ultima postura, centrado en mi mismo encare todo lo que viví como el misterio innombrable que de hecho es cuando habitamos el silencio, me entregue al flujo de mis sentires y distinciones, esperando mi turno de conversar con algún espíritu.

Mi número fue el 4, y el color, turquesa. Después de una media hora, me llamaron. Me acerque a entregar mi numero y me recibió una de los ayudantes del espíritu que me tocó, era el espíritu de Pomba Gira das sete Saias (La Paloma que Gira de las siete faldas). En ese momento no tenía idea quien era, ahora se que hay diversas historias que se cuentan en torno a ella, no estoy seguro cual es el consenso, pero aparentemente es una gitana, según unos el espíritu de una prostituta muy sufrida que ahora se haya en el camino de la evolución espiritual, según otros el espíritu de una joven que murió de amor incorrespondido. Como fuere, al parecer tenía que ver con eso su función principal, atiende y soluciona los problemas del amor. Aunque posiblemente no sólo eso.

En fin, su ayudante me dice que es ella quien me atenderá y me lleva de la mano hasta el fondo del salón, detrás del “atrio”. En el camino fui mirando de cerca a todos los mediums que había ahí atendiendo a los visitantes, unos reían, otros hablaban, otros hacían limpias. Era un rumor o un clamor bien indistinguible para un chileno que apenas habla el portugués. Mi sentir era de curiosidad y alegría, yo no tenía un problema concreto por el cual preguntar, y decidí decirle eso mismo a Pomba Gira. De todas maneras me encontraba un poco inquieto, y de hecho no sabía si ella me entendería a mi o yo escucharía todo lo que me dijera ella. Pero fue fantástico, ahí estaba yo parado frente a ella, me toma las manos, me saluda diciéndome su nombre, yo digo el mío, y entonces ella le dice a su ayudante mujer que se acerque, y con un aire coqueto le dice un secreto al oído. Ve tu a saber que.

Luego ella de alguna manera se dio cuenta que yo no era de allí, y me preguntó de donde era. Le digo que soy de Chile, ella dice: Chile! Ah que lindo-. Entonces ella se preocupo por la posible dificultad de lenguaje para entendernos, lo comenta con sus ayudantes y les pregunta si hablan español, a lo que responden que no, y uno dice que habla portuñol. Con lo cual nos reímos. Yo expreso que igual entiendo lo que me dicen y que sino preguntaré.

La médium era una mujer bajita y rellena, de unos cincuenta y pocos años. Recuerdo especialmente sus ojos, entre abiertos - entre cerrados y permanentemente vidriosos o aguados producto de una capa de lágrimas que nunca cayeron. Sus ojos y su sonrisa brillaban, sus movimientos no eran como los de una persona en trance profundo, es decir no eran espasmódicos ni lentos, más bien eran los movimientos de una persona en trance sonambúlico, que se distinguen por ser casi indistinguibles de los de la vigilia cotidiana. Pero sin duda estaba en frente de una persona en trance, no había engaño. Esto lo puedo decir por que durante años e estudiado y trabajado con la hipnosis y el trance. De todas formas todo paso muy rápido y yo estaba en la posición no del investigador sino del consultante. En mi sentir yo estaba ahí como un caminante, simplemente explorando las bellezas de nuestro mundo. Algo quiso decirme sobre un hijo de ella o de uno de sus ayudantes, pero finalmente no terminó la frase por que pensó que no entendí lo que me decía y luego pasó a otra cosa. Me preguntó que quería, ahí yo le dije con toda honestidad que no venía a consultarla por nada en particular, que estaba ahí para conocer y para escuchar lo que ella quisiera decirme. Esto pareció sorprenderle un poco, y quizás complacerla, sonrió nuevamente. Mientras conversábamos me tomaba y soltaba las manos. Luego me preguntó si trabajaba, y yo sentí que no se refería al trabajo en el espacio laboral sino en el terreno espiritual, y desde ahí conteste que sí, que yo trabajaba. Ella sonrió con suavidad y asintió con la cabeza. Aquí tendría que decir que para mi el trabajo espiritual es simplemente deslizarme en el camino de la conservación del bienestar y de la ampliación de la conciencia. Lo cual es lo biológicamente natural en nuestra constitución humana, pero que se ve entorpecido o alienado por la naturaleza de la cultura que venimos realizando hace varios milenos.

Y claro, yo me siento perteneciendo a la tradición de los abuelos (nunca vistos) de la neo toltequidad, soy practicante, ya inescapablemente, de la Disciplina.

Bueno, volviendo al asunto, Doña Pomba Gira me pregunta entonces quien estaba en el mundo espiritual en mi familia, aquí no supe si me estaba preguntando por alguien muerto o por alguien con una vida espiritual activa, pensé un momento en mi familia, y no había nadie que cultivara la espiritualidad de una manera contundente, contundente según mis criterios por supuesto. Pero pensé en mi madre que es una católica practicante, y le dije eso, mi madre. Entonces ella me dijo que yo estaba protegido, bien protegido, por el caboclo de mi madre. Un caboclo, en este caso, es el espíritu sabio de un indio o mestizo que vivía sólo, un especie de outsaider o ermitaño, que sabía de hierbas y solía ser un curandero. Era su manera de decirme que yo tenía un guardián que estaba ligado a mi por mi familia. Y entonces me dijo que yo no tenía que preocuparme, que siempre estaba siendo cuidado por el. Que bueno! Le dije yo, y nos reímos todos. Evidentemente esto se puede considerar una buena noticia, pero también una tentación, la tentación de darse por satisfecho en la seguridad artificial de entregar la propia confianza depositandola en otro. Aquí quisiera hablar mas profundamente de mi postura como ser humano desde la comprensión biológico-cultural que cultivo, pero lo haré más adelante. Sólo puntualizaré que como nagualista yo me encuentro en una posición diferente a la de todos mis maestros y compañeros, y esto no es por una virtud mía, simplemente por mi deriva de vida, en la que realice un aprendizaje en el espacio científico que me llevó al entendimiento de que hablar sobre la existencia en si de las cosas o la inexistencia en si de las cosas es un imposible. Todo lo que existe surge amarrado a la operación de distinción que hacemos como observadores, es decir, seres en el lenguaje, seres que no pueden señalar nada que exista con independencia de si mismos. Así, cuando hablamos de la eternidad, el Espíritu, etc., no podemos señalarlos sin estar ya en el lenguaje, es la circularidad de la cognición. Y junto al hecho inescapable de que todo lo que escuchamos sobre las cosas es dicho por un observador, que puede ser uno mismo, hay que llegar a entender el hecho de que en la experiencia no distinguimos entre ilusión y percepción, es decir, al vivir vivimos como valido todo lo que vivimos, y error, ilusión y percepción, son comentarios que hacemos al comparar experiencias, no algo que esté en la experiencia. Entonces, sólo decir que yo ni creo ni dejo de creer, cambié la pregunta. Y al dejar nuestro camino y luego retomarlo me encontré en el proceso, que no fue fácil, de que si no existe nada de lo que nos enseñan los abuelos, ni los abuelos mismos, me importa una chingada, yo camino por que quiero seguir sintiendo lo que siento. Si no hay tercera atención, si la libertad total, el viaje definitivo etc., no son sino formas de hablar, me viene valiendo callampa. Eso mero. Si al final sólo habrá la innombrable negrura entropica de la desorganización biológica que llamamos muerte, bienvenida. Bien valió pasear por este jardín terrible y maravilloso que es hoy en día el vivir. El hecho de caminar sin expectativas, me hace sentido por que puedo vivir mis sueños aquí y ahora, si me quedara en el lugar del que no cree y ya, mi pasos se detendrían y mi corazón no sentiría todo lo que hoy puede sentir. Si el ensueño es simplemente una dinámica de sueños lucidos, o trance, que chingaos me importa! Me refiero a mi como ser humana parado ante lo infinito. Lo que quiero como tal es vivir, vivir y soñar, vivir jugando, amando, poetizando… y el vivir encarado como un misterio es mi campo de juegos. Entiendo que no se me entienda del todo por que necesito fundamentar más profundamente mis explicaciones pero hoy no es el día.

¿Entonces al escuchar la voz de Pomba Gira que escucho? Una persona en trance que se engaña a si misma sin querer por sus creencias? ¿Escucho al espíritu mismo de Pomba Gira?

No son mis preguntas, yo se que no puedo hablar de la existencia en si de ella, ni tampoco hablar de la inexistencia en si de ella, todo esta ligado a mi operar como observador. Y si quisiera explicarlo científicamente tendría que ajustarme al criterio de valides del explicar científico, el cual me llevaría a explicar mi experiencia en términos determinísticos, y sin usar principios trascendentales, lo cual es una maravilla y con lo cual no tengo problemas, de hecho lo hago cuando quiero hacer explicaciones científicas. Sin embargo el explicar no reemplaza a la experiencia, y es esa, en el ámbito de la toltequidad, la que yo quiero cultivar, y quiero mi querer cultivarla, así, como una perla. Navego entonces en el filo de la navaja, a veces caigo y siempre, hasta hoy, me levanto. Sí, muy a la manera de lo que decía Don Carlos Castaneda cuando hablaba de colarse entre las dos explicaciones, la bruja y la cotidiana, pero lo hago de otra manera, y repito, simplemente por mi circunstancia, no es ningún invento mío. Por lo demás yo puedo estar perfectamente equivocado en lo que digo. Y ni siquiera me considero un brujo experimentado. Hablo de otra cosa, hablo de un modo de habitar, y de convivir. Aun cuando yo sea apenas un “brujo lírico” como decían que decía Don Vicente. No me importa, simplemente me hago responsable de que estoy donde estoy por que quiero, por que me gusta. Y en esto vivo la experiencia de la libertad, no soy prisionero de mis creencias ni de mi ateismo. ¿Ingenuo? Quizás ¿Lunático? Muy probablemente?. La verdad no nos hará libres, la reflexividad sobre nuestros deseos y circunstancias así como la responsabilidad por nuestros actos será quien nos haga libres.

Entonces, mi caboclo guardián (¿mi aliado? Jajaja), ¿Que pasa con eso?. Lo que me importa no es si existe o no, sino como lo vivo yo. ¿Entrego mi confianza a otro y vivo una falsa seguridad? ¿O sigo confiando en el vivir a sabiendas que me pueden pasar en cualquier momento las peores cosas imaginables? Elijo esto último, y al mismo tiempo disfruto jugando a conversar con este querido señor caboclo guardián ¿amigo imaginario? Lo que importa es jugar, y lo que vivo al jugar y que no viviría si no jugara.

Bueno, finalmente cuando estaba con Pomba Gira, nos despedimos de un gran abrazo, y yo sentí claramente como nos fundimos por un instante, sentí mi cariño fluyendo hacia ella, y ella sintió algo por que se detuvo un instante, y me dijo que el caboclo, era de mi abuelo…. Jajajaja. Ella sintió lo que sintió, sólo ella sabe que fue, ni siquiera lo sabrá a posteriori la médium, pero yo “sentí” que lo que sintió fue nuestro linaje, no tiene que ver con mi familia biológica, sino con mi familia tolteca. ¿En esto me engaño? ¿O es un Ver? … ya saben. Esa pregunta, la pregunta por el ser, por la realidad… no viene al caso. Ahí fui yo quien se carcajeó al escuchar eso, supe sin saber que ella sintió los años de chinga que me pusieron mis maestros y mis anti-maestros, (que también los hubo, en este linaje tan luminoso y jodido como cualquiera). Sentí que ella sintió la chinga de siglos que se vienen amorosamente poniendo unos a otros estos caminantes que algunos llaman abuelos. Y quizás esa chinga es un especie de fulgor energético… mal llamado intento, jajaja, que nos acompaña. Ahora, si el caboclo es Don Juan, que alegría, mis respetos, y si sólo es el caboclo de mi mamá pues que maravilla. Y si todo esto son puras tonteras pues que fabuloso, valga la poesía, valga la aventura, valga la experiencia pura y desnuda.

Cierro así mis transmisiones de hoy queridos compañeros y compañeras. Y como ya dije en otra parte, a mi no me hagan caso, yo soy el más bajo en el jet set del mundo espiritual. Fuerte abrazo.

Acá una música en honor de Pomba Gira… puro Candomblé:



Ignacio Muñoz Cristi



2 comentarios:

  1. Jesus Carlos Castillejos says

    Nacho, gracias por tus relatos de poder sin poder...el jet set espiritual no tiene signos...ni siquiera de humildad consensada. Hacen falta relatos frescos de los artistas=Toltecas= por dondequiera que viajen en los filamentos del infinito.
    Un abrazo y buena estancia con las garotas.


    Ignacio Muñoz Cristi says

    Jajajaja... Buenísima distinción Don Carlitos, escribiré un libro que se llame así: "Relatos de poder sin poder" jajaja...
    Por acá en estos verde-amarillos filamentos del infinito, junto a las garotas, lo llevo en el corazón.
    Fuerte abrazo.