Linaje Teonanaca


Queridos Niños Sagrados:

Quería escribir un poema para alagarles, pero me acordé que a ustedes les gustan los juegos, no los halagos. Mejor juguemos. Juguemos a que vamos a la montaña, a ese espacio-tiempo donde el humus, la humedad, la humildad son santísima trinidad que nos da sus Santos Niños, o sea, ustedes. Ahí jugamos al kalihuey y a la ceremonia:

“-Que a mí me toca hacer la comida”
“-Si quieren yo levanto la medicina”
“-Me gusta el canto”
“-Déjenme llevar un rezo”
“-Tú nos cuidas, ¿sí?”
“-Yo observo…”, decíamos buscando identidades, como un juego, pues.


Otros sólo jugamos a apoyar el juego. Ustedes, Niños Sagrados, llegaron cantando, tocando la flauta. Jugamos a contarnos los sueños, a desenrollar en silencio la historia personal, a limpiar los sentidos y los sentimientos con agua florida, jicareada.¡Nunca se cansan de jugar! Quieren jugar a la leyenda de la niña María la Sabia, a los estiramientos mayas encantados, al “engarróteseme ahí” en posición de loto, a “las traes” y ni cuenta te das, a la rueda de San Miguel, el de la espada, el guardián…Nueve días jugando a San Isidro el Labrador el que juega con el agua y el Sol…al Don Pirulero, que cada quien atienda su juego, que es el de todos, el sueño de los Niños, que es de todos. A casi un mes de la entrada del año nuevo maya, hoy Bolom Lamat, nueve semilla amarilla, el sueño continúa agradeciendo al Linaje Teonanaca Silencioso.