El Huehuecalli



El Abuelo Fuego vive ahí donde tú estás, dice el que sabe de Eso.
Le construimos su casita, el Huehuecalli, para que no se nos olvide.
Es el refugio para el que lo busca, la cuevita luminosa.
Regresas del desierto: vienes jedionda, cansada, ampollada...El Abuelo contento.
Sales de las cuevitas recién recapitulado, azorrillado en tu propio silencio, con cara de jaguarcilla, con sonrisa de "¿apuntaron las placas del camión que me atropelló?"...el Abuelo y el Jaguar, bien contentos.
Ceremonias, rezos, lunas, temascales, chelas,...bien contentos.
Ofrendas, lágrimas, intentos, perdones, agradecimientos...bien contentos.

Dos chamacos veinteañeros, el hombre fuego y un abuelo loco estuvimos en las labores del primer teckio. Falta mucho por hacer. Te esperamos el próximo mes.
"...que todos mis compañeros, mis hermanos, todos estemos en una misma comunión..."

2 comentarios:

  1. Jesus Carlos Castillejos says

    Cuando no vamos a obtener algo.
    Cuando tenemos que dar algo sin recibir reconocimiento.
    Cuando se trata de dar tiempo por algo que no sean nuestros apegos.
    Cuando no hay una emergencia que se lleva todo.
    Cuando no hay chamán ¿y en dónde está el chamán?
    Cuando no hay nadie que avise o recuerde ¿porque se olvida?
    ¿Cuando, entonces,nos ofrecemos?
    De cuando en cuando al menos hay que hacer caso del Abuelo...


    Anónimo says

    asi es....dar sin esperar....acechar sin que nos digan....ofrendar por el simple hecho de amar....
    servir con el corazon puesto en ese instnte de gloria...
    agradecer abuelito todo lo que tengo!!!!!!!!!!!!