Ancestros y abuelos



Una manada de nómadas cazadores moviéndose tras los pasos de un mamut en lo que hoy es la ciudad de México, nos permite imaginar las penalidades y maravillas que daban cuerpo a la vida de nuestros abuelos. Hará 20,000 años que los abuelos herederos de los hombres que domesticaron el fuego, concebían la naturaleza como su hogar a cielo abierto, disfrutando de sus magias y sincronías, al tiempo que padecían la implacabilidad de sus peligros y designios. En busca del sustento hoy en montaña, mañana en el altiplano, muchas lunas atrás en el desierto, ciclos después en la selva.

Si la pericia para subsistir de los abuelos cazadores nos maravilla, perplejos nos deja el conocimiento profundo de los ciclos naturales que habían alcanzado los que domesticaron el maíz. Sin duda, tanto o más importante que la del fuego lo fue la domesticación de plantas y animales. Hace 9,000 años el encuentro con el maíz en Mesoamérica fue tan fructífero y definitivo que de la relación amorosa planta-hombre nacieron, por un lado, subespecies de maíz adaptadas a los más diversos climas y de maravillosos colores; y por el otro, hombres con cualidades humanas vírgenes que únicamente pudieron ser moldeadas a lo largo de los siglos por las mismas manos que inventaron la tortilla. El hombre-hijo-del-maíz, recién nacido, comenzó entonces un increíble e inenarrable peregrinaje por las posibilidades de lo humano que lo llevaron muy lejos hasta la época del fin de los imperios indígenas, sellada con la caída de Tenochtitlan. Caída, que no destrucción, ya que hoy como nunca en la sangre mestiza Tenochtitlan sigue siendo raíz viva y profunda.




La domesticación de los animales representó, así mismo, otro momento definitivo en el peregrinaje por la humanización de estas tierras. Substancialmente definitiva fue la domesticación del perro, ya que condujo a nuestros abuelos hasta las puertas del ensueño que habían estado clausuradas por miles de años, debido a la tensión que producía descansar con un ojo entreabierto, ante los posibles ataques de depredadores y enemigos que abundaban en el mismo territorio. Cuando nuestros abuelos domesticaron al perro –o cuando el perro los domesticó- se selló un pacto de cuidado mutuo entre especies que todavía tiene vigencia miles de años después. Custodiados íntimamente, las mujeres y hombres que había domesticado el fuego y el maíz pudieron por primera vez aventurarse libremente a la exploración de mundos desconocidos a los que sólo se puede acceder por el ensueño. Sin esa exploración, su matutino impulso creador se habría visto seriamente disminuido o hasta mutilado. Seguramente porque seguimos siendo fieles a ese pacto ancestral todavía aceptamos al perro como miembro del clan, aun cuando las condiciones de nuestro hábitat no se parecen en casi nada a las de nuestros abuelos.




Establecida una relación íntima con los ancestros ‘domesticados’, nuestros abuelos se abrieron de lleno a las preguntas existenciales que los colocaron en el centro la expresión religiosa-ceremonial y de la filosofía. Por extensión amorosa el jaguar, la serpiente, el venado, el águila y el colibrí fueron descubiertos y respetados como maestros en el arte de esculpir el rostro-corazón humano, con palabra verdadera para guiar al hombre por los misterios y las riquezas de lo cosmogónico.


Una familia... un linaje

6 comentarios:

  1. Pia del Carmen says

    Gracias Jorge, tan hermoso sintonizarse con nuestros abuelos y toda nuestra "familia" extendida...puro agradecimiento a ese miembro tantas veces olvidado del clan...el perro...y especialmente al que vive en mi casa...el Roque
    Un abrazo desde la Patagonia


    Anónimo says

    Ajúuuu mi querido butragueño....
    Saludos y abrazos desde Coatza...

    Cariñosamente,
    Chelelo


    Anónimo says

    Mi querido buitre:

    Te recomiendo dos películas
    1.- Espíritu del àrtico
    2.- La historia del camello que
    llora
    Buenísimas ambas.... ahí nos estamos comunicando


    Jorge Gasca says

    Julio:

    Buscaré las películas para verlas y ya las comentaremos.

    Saludos a la Banda de Coatzacoalcos


    Anónimo says

    El prox. 10 de julio, dios mediante voy a mandar 1 o 2 copias con las madrecitas pa que se las vayan rolando....

    Atte. chelelo


    Jorge Gasca says

    Julio:

    Aqui esperamos el eníop.

    Gracias hermano.