Los Viejos Naguales


La energía del tiempo sigue siendo una forma de vida entre los Sabedores del Tiempo donde el ofrendar a la naturaleza se convirtió en un arte ritual. Con los Sabedores del Tiempo peregrinamos hace unos días en Guatemala por lo que ahora damos gracias una, dos, tres veces, cuatrocientas veces a don Rolando Ixcot, don Audelino Sac Coyoy, don Victoriano Castillo, doña María Feliciana, don Humberto Ak’abal, doña María Faviana Cochoy Alva, don Pedro Celestino Yac Noj.

Llegó aquí la palabra , vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre si Tepeu y Gucumatz, Hablaron, pues, consultando entre si y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Popol Vuh

El aliento antiguo parece neblina
El rostro de la serpiente emplumada se esconde,
pero su palabra goza de buena salud
Los viejos Nawales se ríen
El día se vuelve un ritual, una coreografía del ecosistema.
La tierra está de fiesta, la tierra descansa mientras comparte su cosecha de maíz.
Las señoras danzan los alimentos mientras la marimba huele a bosque que flota en el lago. Los niños danzan, los hombres danzan, el fuego de la tierra se alimenta. El pueblo se reúne.
El poeta nos remite a los sonidos del agua, a la onomatopeya como lenguaje primordial.
El Contador del Tiempo se vuelve palabra que teje el hilo de la vida.
Los viejos Nawales gozan de buena salud
reciclados por el tiempo depuran el antiguo legado
recordando a las nuevas generaciones su deber ancestral:
Generosidad con toda la vida, simplicidad, agradecimiento.
Incluye en tu sociedad a las montañas, lagos, piedras,
animales, escucha su voz.
¡Que la naturaleza llegue al parlamento!
Seamos naturaleza afectiva sin exclusión.
Los viejos Nawales gozan de buena salud
y esa es una buena noticia.

1 comentarios:

  1. Pia del Carmen says

    Gracias Carlos...por recordarnos tanta belleza y que somos parte. Que no sólo tenemos mucho camino que recorrer en nuestro proceso de ser y conectar con nuestro interior...sino que este camino no tiene separación interior-exterior...somos naturaleza...y sigo aprendiendo a vivir cada día nuevamente...y a sentir lo viva que estoy, al igual que todo a mi alrededor...que buena noticia nos traes...
    Un abrazo,
    Patagonia