Viaje al centro/corazón de la tierra: Wirikuta





Agradecida por tanta bendición…tanto compartir y tanto vivir o recordar una forma de ser… Mi primer choque en este ser serpiente fue el límite físico… todavía no veía mi limitación mental…mi cuerpo se resistía a caminar hacia delante… a no saber cuándo parábamos, a sentir que sólo caminábamos eternamente… debo confesar que llegué a enojarme con el Mañasñero… a quien veía que avanzaba sin compasión…que no veía mi sufrimiento…que era mi transformación…


Luego lentamente algo comenzó a soltarse… pude empezar a sentir el desierto… todo lo que me inquietaba, comencé a agradecerlo, ya que al no saber lo que pasaría, me liberó espacio para simplemente conectar con el presente…tan olvidado por mis rollos o dolores pasados (por algo me nombraron Pat – agonía) y tan postergado por mis tan preciadas expectativas…


Comenzaron a aparecer muchos compañeros de viaje…muchos que conocía de antes… comenzaron a aparecer muchos corazones… mis máximos placeres eran los arbustitos y cactus que se cruzaban en el camino… los colores del atardecer, los cantos mágicos y dulces que afloraban sorpresivamente… las sonrisas abiertas, junto con las algas, limón y tortillas…


En paralelo mi copal seguía pesado, no había caso…claramente era un peso intangible…llevaba muchos temas ahí atorados, que poco a poco fueron alivianándose… con la magia de simplemente aceptarlos y agradecerlos… y finalmente… poco a poco darme cuenta que no los necesito…


Aquí comenzó otro momento, comenzó un sentirme nómade, salvaje, agreste, de la tierra… se me había olvidado hace rato que estaba en otra tierra, de hecho me sentía en mi tierra, en mi casa…en mi caminar, que no era hacia ningún lugar en particular…(quien nada sabe nada teme…jeje) y me entregue a sentirme viva, sentirme tribu y parte de esta tierra…que siento viva… simplemente por tocarla con mis pies…recordé los bosques y ríos…agradecí el néctar, Adán y Eva, y especialmente todo el amor de la abuela maga, venadito florecido… del abuelo árbol, todo me recordó mi esencia de ser tierra…ser de esta tierra, tan pequeña y tan viva… en cada paso…sentí que mientras iba caminando… iba liberando en cada instante mi tierra, mi Patagonia y al mismo tiempo, me iba liberando de las formas que me aprisionaban en mi sentirme mujer, postergada por mi misma, aferrada a un hombre, aferrada a un trabajo, aferrada a una rutina, aferrada a no molestar…y ya no importa…nada me pertenece… ni yo le pertenezco a nada ni nadie… simplemente saboreo este nuevo sentir...como una fruta de mil sabores…


Agradezco este camino que estoy aprendiendo a caminar y que me muestra que se puede vivir simple, durmiendo bajo las estrellas, me confirma que necesito muy poco…nada de lo que siempre pensé que necesitaba…ya estoy completa…y desnuda me entrego al aire…agradecida por tanta bendición y tanto compartir… tanta vida! Ya tengo todo lo que necesito para ser feliz…para simplemente ser… y seguir aprendiendo…


Ahora ya de vuelta a mis espacios conocidos… agradezco cada momento en que recuerdo que se me olvida mi desierto, cuando vuelvo a sentir mis dolores y recuerdo que puedo volver a soltar… devolver todo eso que no me pertenece…volver a sorprenderme en mi espacio conocido/desconocido...y seguir invocando el misterio…

Patagonia

3 comentarios:

  1. Jorge Gasca says

    Pia:

    ¡Obligada tu participación el año que entra!

    Seguro de que la belleza de tu tinta seguira corriendo por los caminos de Masacalli,envío un abrazo con todo afecto para ti y para todos los amigos y hermanos chilenos.


    Faustino Rukurikame says

    Pía, hermanita, Surcantante, patasufriente, desiertovinodulce, percepciónsol, tierraviva, madreniña, vozviviendo. Leyendosintiendo lo que gozasdices me miro hoy, deserteando las filas de lo ordinario, enregocijadondo la memoria en tu espejo.
    Pampariusi, gracias.


    Anónimo says

    felicidades por esa ofrenda...
    felices deidades por la cosecha...
    B i e n v e n i d a...

    Con cariño,
    Chelelo