Relatos del camino (3/5)


El primer venadito

Por fin llegaron las camionetas y nos llevaron a un Cerrito -creo que era el Bernalejo- y la cola era larga larga. Hasta ese momento pude ver al que me había aceptado para que yo pudiera estar ahí (Carlos), quien se encontraba acompañando a un señor ya grande de edad de piel morena morena, que destellaba bastante fuerza –era Don Andrés. Conforme me iba acercando a recibir el venadito, el miedo a lo desconocido iba creciendo como un gran torbellino dentro de mí ¿Y qué me iba a pasar? ¿cómo reaccionaría? ¿qué sentiría? Nunca en mi vida había ingerido alguna “droga” y las advertencias que nos había hecho mi madre durante la infancia y adolescencia, pesaban mas que la lápida de cemento del pípila. Hoy en día estoy completamente seguro que un gran espíritu amoroso, bondadoso, y muy paciente se encontraba guiando a todos los que ahí andábamos arrastrando toneladas de miedo, dudas, culpas, juicios y creencias……porque a pesar de todo ese lastre, a pesar de nosotros mismos, había algo más grande e inexplicable que nos impulsaba a continuar.

Por fin, cuando me tocó mi turno, probablemente Carlos habrá percibido lo tambaleante que iba aquel prospecto de aprendíz de Coatzacoalcos –nunca se lo he preguntado- que pude sentir la calidez en su mirada –cosa que agradezco mucho- cuando al poner en mi boca aquel venadito, me dijo: ¡Con mucho cariño y mucho amor Julio! En aquel momento , mi mente podía entender aquellas palabras, pero ¿cómo le hacía para cambiar de canal interiormente? ¿cómo le hacía con mi miedo?

Llegó la noche y según yo, no me había pasado nada…..pero apenas cerraba los ojos, y millones, trillones de grillos e insectos retumbaban en mi cabeza. Y como la instrucción había sido…..”Veas lo que veas, oigas lo que oigas, sientas lo que sientas…..cierra la boca, quédate en tu lugar y ponte a rezar…..” Nomás que este Economista, ejecutivo de Pemex, no se acordaba de ningún rezo. Y bien dicen que Dios aprieta, pero no ahorca, porque en medio de ese caos y esa desesperación, empezé a escuchar a un grupo de mujeres que se encontraban cerca de mi lugar (de tanta gente que éramos, se habían formado como 4 círculos, uno atrás de otro, las mujeres por un lado y los hombres por otro). Estas benditas mujeres empezaron a entonar un canto desconocido para mí, que resultó como un oásis en medio de ese desierto…..pude sentirme acunado, sostenido y apapachado al escuchar esas dulces voces con esas palabras tan amorosas (era la canción de Tonanzin, cantada por las mujeres de Puebla). Fue una experiencia muy muy conmovedora, tanto que al escribirlo, me vuelve a conmover hasta las lágrimas…..¡Cuánto puede transformar un canto! ¿qué invisible poder puede ocultar un canto, cuando nace del corazón? Desde aquí, mi agradecimiento a los corazones de todas esas hermanitas.

Jalón de orejas

Es increíble lo inútil que me sentí al no ser capaz ni siquiera de cerrar el cierre del sleeping playero. Me di cuenta que estaba acostumbrado a que las cosas se hagan rápido y a la primera, y si no me sale bien, empiezo a maldecir en este caso al sleeping, como queriendo someterlo. Ahora (2009) me doy cuenta de lo exigente e impaciente que he sido conmigo mismo.

Me desconcertaba mucho y hacía surgir todos mis juicios el hecho de ver y oir que un grupo numeroso de personas se ponían de pie alrededor del fuego y empezaban a hablar cosas que para mí resultaban totalmente extrañas, como “Kayaumari” y cosas por el estilo, y luego esas plumas que movían de un lado a otro, me hacían pensar que estaban medio locos…..y nomás para rematar, amaneciendo, que pasa Don Andrés recogiendo todas las navajas…..pero más loco estaba yo al estar en medio de todo aquello…. ¿Qué diablos hago yo aquí?, pudiendo estar en la playa (era semana santa) tomándome un cervecita bien fría, y un buen baño, porque ni yo me soportaba lo apestoso que me olía.

Fotografía: Hikuri-Muvieri / Juan Acosta Urquidi

1 comentarios:

  1. kikyo_k_14 says

    Tonantzin al ritmo del linaje de las flores.xochipitzauatl milenario en corazones de flores,buscando su centro,su vereda su canto,su vida.cuando los cuatrocientos pueblosestabamos en ese ombligo Aaron tambien recuerdaysaluda desde cuetlaxcoapan,hoy Puebla.intentando.