Constelación del águila


COZ

Del 28 de enero al 24 de febrero


Vuelas tan cerca del cielo, tan dentro en mi corazón
Coz eres el mensajero, que nos trae revelación
7 giros en el tiempo, va silbando tu canción
7 hilos de arco iris, hasta alcanzar corazón
Primero la cruz, Arriba y abajo,
La séptima el centro, revela el secreto
Nos da la visión
Todo está aquí y ahora, en tu corazón



COZ el halcón El intelecto, el arte de ver, la intuición del futuro, el iniciar con una visión clara.

De los abuelos de la Constelación Coz, desciende la guía del nuevo tiempo, a través de la Estrella Polar.

La Estrella Polar dialoga con Venus Ketsalcoatl y Mercurio Xolotl para que anuncien la inminente salida del nuevo Sol.


Es la madrugada, la semilla de maíz se cuida, se tumba y roza la milpa, dejando secar la vegetación muerta, se remueve la tierra para ventilarse. Se gesta la luz, se abona la tierra, la visión fertiliza el camino.


Desde el silencio oscuro de la cueva, emprendemos un viaje por las direcciones. Una vez formada la cruz, viajamos al corazón del cielo y al corazón de la tierra, para finalmente, llegar al centro; al corazón, y descubrir, que ahí están las respuestas de todas las direcciones, que todos los caminos llevan a la dirección interior, No hay secretos en el universo para un corazón abierto. Ya es tuya la eternidad, no hay nada que no este en ti.


Desde el centro, recibimos la visión al dialogar con nuestro corazón, y diluir la red de percepciones condicionadas, las formas van actuando con el nuevo ordenamiento.
Desde el centro podemos desarrollar las habilidades chamánicas de ascensión al cielo y descenso al inframundo. Podemos conectarnos con el conocimiento silencioso.


En este ciclo, entrelazamos cientos de hilos, para tejer diseños, que unen el macrocosmos y el microcosmos, que enlazan a los antepasados, y a los descendientes, manifestando nuestro mundo interno, y nos permiten recibir la visión.
En este tiempo aprendemos a honrar todos los puntos de vista como sagrados, descubriendo que hay verdad, en cada ser, en cada camino. Al descubrir nuestra sacralidad, descubrimos la de todos los reflejos. Todo ser es sagrado, todo sitio es un santuario. El águila mensajera portadora de la visión, del mensaje del espíritu, vuela cerca del sol y le mira de frente, gracias a su impecabilidad. Sólo encontrando nuestro corazón, nuestro latido, podemos encontrar nuestra integridad.
Es un buen tiempo para recapitular. Para intentar hacer una síntesis de las lecciones aprendidas en las 7 direcciones, transformar la luz de los 7 colores del arco iris, en luz blanca, toda incluyente.


Renovarnos para recibir el fuego de la visión, el mensaje del espíritu, el sueño del universo, que fecunda nuestra vida.

Se puede usar el Mantram Hun kin para traer al presente la energía.


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