Animecha kejtzitakua


La tradición Purepecha afirma que en la noche de muertos, Animecha Kejtzitakua, resurge la sombra de Mintzita la hija del rey Tzintzicha, y la de Itzihuapa, hijo de Taré y príncipe heredero de Janitzio.

A pesar de su gran amor Mintzita e Itzihuapa no pudieron esposarse por la llegada inesperada de los conquistadores españoles. Preso el rey Tzintzicha por Nuño Beltrán de Guzmán, su hija quiso rescatarlo ofreciéndole a cambio el fabuloso tesoro que se hallaba bajo las aguas. Cuando el esforzado príncipe Itzihuapa se aprestaba a extraerlo, se vio atrapado por veinte sombras de los remeros que habían escondido el tesoro bajo las aguas. El príncipe se convirtió en el vigésimo primer guardián de las riquezas.

Cada año, durante la noche del "Día de Muertos", despiertan todos los guardianes y suben la empinada cuesta de la isla. En el panteón, los dos príncipes reciben la ofrendas de los vivos, al tiempo que las llamas inciertas de los cirios ocultan las miradas indiscretas y los dos príncipes se musitan palabras cariñosas cumpliendo su amor.





Día de muertos en Paztcuaro 2

Día de muertos en Paztcuaro 3

1 comentarios:

  1. Gonzalo Ramos Aranda says

    TUMBA ISLEÑA

    Al lúgubre doblar del duro bronce,
    prestas resurgen almas de agua dulce,
    despiertan los guardianes del tesoro,
    quienes, en vida, actuaron con decoro.

    Murieron en defensa de su honor,
    a manos fieras del cruel agresor,
    su tumba, lecho isleño, primoroso,
    cándido, fiel, purépecha, orgulloso.

    Mis Príncipes, Mintzita e Itzihuapa,
    suban la cuesta, el llanto escapa,
    diríjance al panteón, hay luz de plata,
    ligados por su amor, sangre escarlata.

    Musítense palabras cariñosas,
    platiquen de Janitzio, de mil cosas,
    oculten de miradas indiscretas
    la tierna oscuridad de sus siluetas.

    Reciban las ofrendas de los vivos,
    por esa muerte de que son cautivos,
    coman charales, beban charanda,
    fumen tabaco, cumplan su manda.

    Huelan incienso, huelan copal,
    hablen del bien, jamás del mal,
    son bienamados, son bienvenidos,
    muertos y vivos todos unidos.

    Dialoguen con kurucha urápiti,
    de su eterno sueño, de su frenesí,
    regresen a sus fosas sumergidas
    y cúrenle, a su lago, . . . las heridas.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Isla de Janitzio, Michoacán, México, 02 de noviembre del 2011
    Dedicado a Don José Luis Guzmán Soto
    Reg. INDAUTOR No. 03-2012-030612580800-14