Constelación del murciélago


TZOTZ Luna
Del 16 de julio al 12 de agosto.


Cuelgas de cabeza, en la cueva gruta
Velando despierto, Escuchas el silencio
Sientes las contracciones del renacimiento
Guardián silencioso del rito de paso
Tzootz guíanos en la cueva
Tzootz toma nuestra ofrenda
Lava con el agua viva de la cueva
Se muere la historia, y nace el misterio


En este ciclo empieza el año nuevo, en el Tzolkin, o calendario sagrado Maya. En este caso, es un año Semilla (Kan). Es la semilla de los ancestros, y contiene todo el potencial de florecimiento y realización.

Es un año para sembrar el intento, buscar las condiciones de fertilidad y tener el valor, de romper la cáscara, y germinar. El reto es estar atentos, presentes, para actualizar la visión, y sincronizarnos con los ciclos mayores.

En este ciclo viajamos hacia el centro del mundo, al lugar que conecta el cielo, con la tierra. Son las tres de la tarde, la iluminación llega a su plenitud, la luz instruye a todos los seres. La energía de la lluvia, el sonido del agua, también renueva la vida.
Compartimos la abundancia. Es un tiempo de fertilidad, de sanar, de servir, e identificar nuestro propósito.

El murciélago está asociado a los manantiales, a las cuevas, a las grutas, a los órganos sexuales femeninos, al paso entre los mundos, de ahí su relación con la muerte, la fertilidad y el nacimiento. También está asociado a la sangre: A la menstrual y a la del sacrificio, que unifica al mundo de los dioses, con el de los hombres. La luna constelación del murciélago, es la del misterio, el punto de entrada. El aliento que nos mueve.

El don de la creación (Muerte y nacimiento), que surge del silencio, y de la muerte de la identidad. A partir de aquí todo esta por hacerse.

En Suyua el murciélago es el signo de la iniciación, el sol negro; es decir, cuando el sol entra a la cueva, es recibido por la madre, lavado y renovado con el agua viva de su entraña, y guiado por los murciélagos que le muestran la salida.

Dicen los Mayas, cuando alguien olvida una historia, que el murciélago se la llevó.
Tiempo de emprender la aventura del iniciado, del hombre que se convirtió en sol. De entrar a la cueva, velar, sacrificar nuestra historia personal, lavarnos y beber del agua del manantial, escuchar los mensajes luminosos, y salir radiantes, con la percepción renovada, transformados en medicina.

El murciélago activa su sonar, refina el escuchar, no choca con nada. Tiempo de encontrar la plenitud en el silencio, de permitir que de ahí brote el conocimiento.

Escucha el doble de lo que hablas (por eso el espíritu nos dio dos oídos, y una sola boca).Invita al silencio y al misterio cotidianamente.

El 5 de agosto, luna llena, es propicio para escuchar los mensajes de la luz.

1 comentarios:

  1. sebastian says

    Ah-divina-nza:
    Amontonados, no se estorban. Colgando cabeza abajo, peciben todo natural. El silencio les revela el camino. ¿Qué somos?