Amanecer Tunuari


Por Jauxa

  1. Aunque el ala abarcativa calurosa de la gûerita chicoacame -cola de gascabel barata regalada gratis y natural- solicitara enérgicamente una manifestación para nuestra página, he de testimoniar que apenas volví a Las Márgaras un tremendo 'tateikieto' cayó como manzana de incertidumbre racional sobre mi pecho. Una cuadra habitacional de puro mara salvatrucha evidenciando su fiebre por tatuarlo todo con la nueva simbología nacida del aliento del mar, me tumbó amenazando con bronquitis tres largos días en la cama.

  2. Salimos ese sábado de la Aldea de los Venados y el 'mara' nos presentó su barrio levantado con piedra de volcán y bebimos una jarra de curado de apio y otra de jitomate y otra de avena en Xochimilco. Al otro día domingo llevamos, con su madre del 'mara', velas y jícaras con chocolate a la cima del cerrito de la Cruz de Tepepan juntos desde donde pudimos saludar al Pico del Águila, al Ixta, al Popo, Rurawe Iztapalapa, Tepeyac, Coordillera de Guadalupe y el reguero millonario de chaquira en el valle: energía esperando ser invertida por un buen soplo del espíritu y compartir las ganancias.

  3. Aceptemos que la cantadora por muy buen pedrigrí que ostente -curador y soñador de las herencias del sur del maíz- parte inversamente proporcional en densidad a la serpiente fundacional que salió del mar. Mientras las abuelas energías comienzan en lo simple y van dibujando la fertilidad naciente a cada paso, los 56 recordantes que partimos de la cantera vamos abruptos descomplejizando la maleza que se afincó en los afanes de la ficción. Conforme nos aligeramos de la piedra en bruto a cada paso, la paradoja nos alinea con la maravilla y percibimos el paisaje como la flecha encendida camino al sol que a pesar de que no le va ni le viene nada para ser, al menos alegre nos recibe en los espejos de partida y nos cubre la cúpula con un enorme sarape del aliento haramara para que no nos fatigue el calor y cuaje nuestra vibración en unidad.

  4. Unidad divino tesoro de la conciencia reconciliada. Pero una reflexológica piedra para más volver nos retrotrae fintos a la guarida necia del ego que queremos asesinar a guarachazos fuera del espectáculo social. Debajo del petate queremos zapatearlo unánimes desde nuestro festín en la azotea. Y el ego así pues nunca muere: coyote ya trasvestido de camarógrafo o conductor de la nueva aventura de la libertad por llamarle de alguna manera a las patadas de ahogado. Al ego no lo mates si bien puede ser la yesca que acune la chispa de la celebración. Lo que no nos conviene es cuando toma la rienda y estanca la energía en la autoalabanza y la ruta se engendra a cuchillazos de confusión. Ese me parece el gran trabajo que pudo atisbar esta cantadora: los enormes tramos de eternidad caminando- soñando-comiendo-cantando-rezando donde logramos cuajar nuestra intención en vértebra interdependiente y la cabeza de nuestro diseño sin dejar de apuntar al oriente, abría su manantial energético hasta el cascabel y de retache enriquecido por el eructo hilarante del desequilibrio gascaluzbeliano. Allí se desintegraban las dicotomías más empedernidas y podría decirse no que íbamos sino que ligeritos nos llevaban.

  5. Tunuari le nombran los huicholes a la revelación que viene jalando como papalote tras de sí la estrella venus también llamada cauyumarie o cayaumari. Se puede cantar o rezar con extenuantes ayunos ataviados los cuerpos de ayoyotes y soplando caracoles y el cielo no abre el pico. Puedes amanecer contento y abrazarte con tus hermanos pero el cielo no responde tu plegaria. Esta cantadora partió de la pila bautismal bendecida por los sobrevivientes de Don Pedro de Haro, 'mestiol huicholizado' de la vieja guardia que nos encargó una cera totopica de abeja para cuidar la semilla de lumbre, la semilla de tierra, la semilla de viento, la semilla de mar de las que nació un secreto hermoso para alimentar las nuevas generaciones sobre la tierra morena. Detrás de la cantadora venían más serpientes a la vez cuidando y a la vez tirando buscapiés. Nosotros llegamos a la casa vibracional donde venado igual a flor igual a familia igual a nierika y eso le ofrecimos en círculo a los abuelos caseros dimensionales de Wiricuta y en la noche respondieron y al amanecer respondieron: las dos partes de la serpiente pudimos leer los titulares en el rotativo del cielo con la tinta nube de los abuelos eternamente vivos. Y para que no quedara la duda metafísica el regalo de toda esa proyección de dioses desde la madre pariendo, los jaguares y el chaacmool se fundieron en una ligera lluvia el sábado por la mañana y más fuertecita todo el día del domingo cuando cerramos nuestra chamba y nos fuimos a los pulques ya en chingapur.

Pos da tatata consejo: al otro día todo es nuevo. El logro en ogro se transforma si tu mente lo instituye. Guardas energía y la asciendes espiral como ofrenda diaria. Cantadora sin fronteras. Amanecer Tunuari. Nos vemos en la visión antesito de Quetsalcóatl. Gracias.


2 comentarios:

  1. Jorge Enrique Gasca says

    Jauxa:

    Gracias por la narración
    ¡Pura poesía!
    ¿Sufrir? .... ¡Qué sufrir!


    indio-solar says

    A cada amanecer, una flor... De Canela, Silvestre, hermosas las dos; con su arte e inspiración, recordemos a los viejos que han legado el fuego de su corazón.