Júu kókowamé / La muerte



Por Francisco Sánchez López.

Santos García Wikit, el mejor escritor costumbrista de Sonora, hijo de Ramón García Flores y Andrea Wikit Buitimea, nació el 1 de enero de 1910 en el pueblo tradicional de Beéene.

Estudió la escuela primaria y secundaria en Guaymas y Hermosillo, fue cadete del Colegio Militar en la Ciudad de México, profesor graduado en la Escuela Nacional de Maestros en 1948 y precursor de la escuela rural.

A los 28 años fue consejero de los ancianos de su pueblo; en 1950, autoridad tradicional del pueblo de Béene y jefe mayor de los fiesteros pajkolas.

Lo conocí en 1975 en el antiguo mercado municipal de Cajeme, me lo presentó mi 'apá', Don Cheto Sánchez. Lo visité por varios años en su chiname de un callejón pobre de Vícam Estación, mientras realizaba mi servicio social y tesis profesional como estudiante de arquitectura de la Universidad de Guadalajara.

Por aquella época me regaló el magnífico libro “Tribu Yaqui” y le compré varios de sus escritos en hojas tamaño carta que vendía para sostenerse económicamente.

En 1977, el Día de Muertos, expuse sus leyendas y cuentos, y sus magníficos dibujos de las escenas de sus relatos, de la Danza del Venado, de la Pajkola, de Los Matachines que causaron sensación y un choque cultural entre los intelectuales y artistas de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara.

A Don Santos le gustaba andar en libertad por las calles de nuestra ciudad y “no estar amarrado como un perro” como se refería a su estancia en el asilo debido a la enfermedad. Fue Gran Maestre de la Asociación MAIS-Toltekahiotl, promotora de las culturas indígenas de América y colaborador en la revista Juku Jeeka de APALBA.

Al morir recientemente en una cama del Hospital General abatido por el cáncer, en medio de una infame pobreza extrema que lacera el espíritu, Santos Wikit nació como leyenda para la posteridad.

Controversial, polémico y fantástico narrador de leyendas y cuentos vivió la dualidad expresada en las mascaras chivatos de los pajkolas: la del 'yoreme', no bien visto por la tribu por abrir su cultura al conocimiento mestizo; y la del 'yori', menospreciado por grupos de literatos tachándolo de mentiroso y falto de estilo en las letras. Ante esta situación, le pregunté su opinión:

-Me critican por envidia, ellos dicen que lo mío no es cierto… pues, lo de ellos tampoco… La poesía de los yoris (mexicanos y extranjeros) es muy pornográfica; la yaqui es más limpia, le canta a las flores, al amor, a la mujer, a las aves, mariposas y venados- me contestó con certeza.

Admirado por mucho de nosotros por su gran obra literaria, que marcó un parte aguas en la literatura sonorense por su costumbrismo vernáculo, fue visitado por diferentes personalidades de la antropología internacional, esnobistas y turistas quienes le solicitaban su asesoría para sus estudios sobre la cultura yaqui, debido a la popularidad de los libros de Carlos Castaneda el antropólogo de la Universidad de California.

Don Santos me contó que en alguna ocasión que lo visitó Carlos Castaneda le preguntó:
-
¿Donde agarraste a tu Juan Matus, el brujo yaqui de tus libros?
A lo que él contestó sonriendo:
-ja. ja. ja... ¡Tú eres Juan Matus!... ¡Fantasía Pura!

No creía en el cristianismo 'yori' y como cualquier otro intelectual, su filosofía era naturalista, la que brota del Alma. En uno de nuestros últimos encuentros al abordar el tema de la muerte le pregunté:

“¿Todos vamos a morir algún día, qué opina usted de la muerte?-

A lo que Don Santos contestó:
-Ni bien ni mal, es natural, tiene que llegar y… ¡ni modo que le diga que no! Ella dirá: ¡ya vengo por ti, Wíkit! Y le contestaré: ¡vámonos, pues!

¡Descanse en paz Don Santos!, mi buen amigo por varias décadas, gran narrador, cuentista y poeta yaqui quien se ganó su sitio preponderante en la literatura de Sonora, México y en un futuro no muy lejano, en la literatura universal porque su prosa es la heredera del conocimiento antiguo, precolombino, el de las y los “Sawuaris” (sabios) yaquis.


Júu kókowamé

¿Existe la muerte?
¡Claro que existe!
Lo que se nos escapa es su significado
Sin ella, la vida no tendría sentido
Nada podrá evolucionar dentro del plano Cósmico,
En que se sustenta la vida.

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Francisco Sánchez López es Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora. Mexico; y para la revista Juku Jeeka de APALBA.

1 comentarios:

  1. Jesus Carlos Castillejos says

    Es hermoso ver que sigues vibrando en la palabra...
    Que el misterio de la muerte solo te hizo sutil como reflejo humano,
    pero que sigues ofreciendo
    revelaciones en esto que ahora
    llamamos ciberespacio...
    Buen vuelo tenga usted Don Santos Wikit.