Blowin' in the wind


Por Jorge Enrique Gasca

¿Cuántos días más vamos a estar caminando por el desierto Don Pedro?- le pregunté al abuelo a sabiendas de que al hacerlo me estaba metiendo en territorio del tiburón blanco.

"Nos quedaremos aquí hasta que ninguno de ustedes tenga la menor intención de irse"- contestó.

Azorados los caminantes nos quedamos viendo unos a otros. Al cabo de un rato dije al grupo:"¡Los indígenas no conocen el tiempo, ni las obligaciones del mundo establecido. Así es que tienen una de dos: disfrutan el peregrinaje o simulan que lo disfrutan, pues de otra manera estaremos aquí por lo menos seis meses!"

Don Pedro Valeriano sonrió y declaró con su incofundible voz críptica:

"¡No se hagan ilusiones, ninguno de ustedes podrá salir de aquí jamás!
Déjenme dormir un rato mientras 'este mentecato' los convence de que disfruten o de que simulen el disfrute".

Don Pedro se acostó y con estruendosos ronquidos dormitó por media hora. Cuando despertó dijo:

"En este el mundo de la sincronía hay tanto 'amor' y tanta 'verdad' que aunque regresen a su vida ‘normal’, algo en ustedes andará siempre como herido de nostalgia anhelando que ese 'amor' y esa 'verdad' se hagan ciertos del otro lado, en el mundo de la causa y el efecto.

Pero no se confundan, en realidad todo esto no es más que un per-ver-ti-do juego de palabras, ya que cuando me refiero a la ‘sincronía’ de esta tierra santa, estoy irremediablemente atrapado en el mundo de la ‘causa y el efecto’; a pesar de que nuestro fundamentalismo nahuálico nos lleve a suponer que la ‘causa y el efecto’ no es la ‘sincronía’ y que por lo tanto existe ‘esto’ y ‘aquello’. Lo mismo nos sucede cuando calificamos esta tierra como ‘santa’ y la ciudad de México como ‘profana’."

Poco a poco Don Pedro se acercaba a los linderos de su espléndido histrionismo, mismo que en mi opinión es su más genuina faceta. Acostado y con el sombrero tapandole la cara, empezó a cantar en un inglés muy tropezado el himno de los 60':

"How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, 'n' how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, 'n' how many times must the cannon balls fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind ..... "

"Ya lo dijo Dylan: The answer is blowing in the wind"- concluyó al terminar su interpretación.

Al tiempo que citaba a Bob Dylan, una enérgica ráfaga de viento atravesó al grupo llevándose consigo sombreros y otros objetos que andaban por ahí sueltos. Pasada la vestisca Don Pedro susurró con voz muy suave, casi imperceptible:

"Es la misma energía.
No hay tal lugar santo, ni tal profano lugar separados.
No hay tal sincronía, ni tal causa-efecto separadas.
Es la misma energía...
¡Fluyan en ella!"




http://www.bobdylan.com/#/songs/blowin-wind

2 comentarios:

  1. sebastian says
    Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    sebastian says

    Pedro Valeriano:
    En su juego de palabras se funden geografías e historias, lógicas y mitológicas. Su desatino sacude el ego autocomplaciente del entendimiento y despierta el espejo desierto en las paredes del barrio. ¿Quién podrá escuchar la respuesta en el viento?
    Sentada bajo el árbol solitario, bajando del cerro del Quemado, hablando sobre los guardianes milenarios del secreto de los dioses, la palabra viva descansa, y alza el vuelo con el viento.