Kayaumari



Cada día, cada instante, el mensajero llega
mientras pasamos tiempo dilucidando la autenticidad del mensajero,
el mensaje toca al corazón endiosado,
mientras seguimos verificando el tamaño de la carta,
la historia personal del mensajero, o el mito de su advenimiento
en el corazón humilde florece el mensaje.

Cada día, cada instante, el mensajero llega
mientras estudiamos la grafología de ese mensaje
y la calidad del papel donde fue escrito
en el corazón silencioso se gesta el tiempo sagrado
el templo tocado por el espíritu.

Cada día, cada instante, el mensajero llega
Cada día, cada instante, el mensaje toma carne y sangre
Holocausto en la forma humana
Apocalipsis del misterio.

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