Palabra reveladora


La palabra reveladora es sencilla como la luz de una vela, tenue y a la vez, quema. Es comparable con una sonrisa franca, porque manifiesta el deleite del corazón. Es como el murmullo del manantial al correr de sus aguas. Los hombres y las mujeres que cultivan su espíritu de paz, paciencia y amor, la reconocen y disfrutan de su belleza, diferente e importante para su experiencia diaria.

La palabra reveladora es aquella recogida gota a gota, abrazada y con la ternura de los corazones preservada. Lentamente esa palabra va tomando la forma, belleza y sentido de ser que la hace apetecible. Ella es capaz de transformar, de liberar y de hacer soñar una vida con dignidad.

Algunos hombres y algunas mujeres suspiran por ella, hablan de ella, la anhelan, les parece importante y necesaria para nuestro mundo. Sin embargo, aquella palabra al contacto con nuestra realidad humana se esfuma. Nuestro mundo está invadido por la desgracia, la insolencia. Las mentes perturbadas no la perciben y dan rienda suelta a la palabra degenerada que aniquila porque siembra dolor, angustia y muerte.

Dejemos que la palabra reveladora llegue a nosotros con su propia música, con sus tonadas altas y bajas, con su sabor y belleza, para que nuestro mundo conozca que esta palabra es la verdadera salida del corazón. Hace comunidad para disipar la división, levanta al debilitado para que se incorpore al grupo como la gran familia. Cambia la tristeza por alegría porque vibra en esas palabras la emoción y ternura de vida. Seamos tú y yo, hombres y mujeres instrumentos de esa palabra que nace del corazón de Dios para que vivamos como verdaderos humanos.

Antonio Otzoy - Maya Kiché

2 comentarios:

  1. infinito says

    inefable


    Jesus Carlos Castillejos says

    Un buen deseo...
    Que la palabra reveladora anide en nuestro corazón y florezca en el
    tallo de la garganta.