23/8/14 / :

Vaishnava Janato


Poema de  Narsinh Mehta  (Siglo XV)

Vaishnava (devotees of Lord Vishnu) people are those who,
Feel the pain of others,
Help those who are in misery,
But never let ego or conceit enter their mind.



Los devotos  del Señor Vishnu  son personas  que,
Sienten el dolor de los demás
Ayudan a aquellos que viven en la miseria
Sin permitir que el ego o la vanagloria entren en su mente


Vaishnavas, respect the entire world, 
Do not censure anyone,
Keep their words, actions and thoughts pure,
The mother of such a soul is blessed.


Los discípulos del Señor Vishnu respetan al mundo entero
No censuran a nadie
Sus palabras, pensamientos y acciones se mantienen puras
Bendita es la madre que dio a luz a un alma así.



Vaishnavas see all equally, renounce greed and avarice, 
Respect women as they respect their own mother,
Their tongue never utters false words,
Their hands would never touch the wealth of another.


Los que aman al Señor Vishnu tratan a todos por igual, renuncian a la codicia y la avaricia
Respetan a las mujeres como respetan a su propia madre
Su lengua no pronuncia falsas palabras,
Sus manos nunca tocarían la riqueza de otros.



Vaishnavas do not succumb to worldly attachments, 
They are detached from worldly pleasures,
They are enticed by the name of God (Shri Ram),
All holy sites of pilgrimage are embodied within them.


Los devotos del Señor Vishnú no sucumben a los apegos terrenales,
Renuncian a los placeres del mundo,
Se sienten atraídos por el nombre de Dios (Shri Ram),
Todos los sitios sagrados de peregrinaje se encuentran dentro de ellos.



Vaishnavas encompasses the absence of greed and deceit, 
They have renounced all types of lust and anger,
The author of this poem (Narsi) would be grateful to meet such a soul,
Whose virtue liberates their entire lineage.


Los que siguen al Señor Vishnu abrazan la ausencia de la codicia y del engaño,
Han renunciado a todo tipo de lujuria y de ira,
Narsi, el autor de este poema, agradecería encontrar un alma tal,
Cuya virtud liberara todo su linaje.





Ghandi Soundtrack
Pandit Jasraj - Shankar Mahadevan

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13/12/13 / :

Copal



En las tres piedras del fogón
avivas los rescoldos del sueño
con tu abanico soplas estrellas
en la cocina del Universo.
Cuando el corazón se incinera
huele a copal.

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25/11/13 / : ,

Camino del Corazón




El siguiente relato narra uno de los episodios de la peregrinación efectuada en octubre del 2003 por los desiertos de Zacatecas y de San Luis Potosí.

El episodio sucedió justo a las puertas del desierto de Virikuta –tierra sagrada para los Huicholes- en el lugar que los peregrinos se confiesan….

Don Pedro Valeriano fue el sacerdote (Marakame) que guió la peregrinación.

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Don Pedro Valeriano miraba fijamente hacia el Cerro del Quemado….

Permaneció inmóvil por más de dos horas. En su rostro tomaban voz las más disímbolas posibilidades del intento humano. Una profunda tristeza lo invadía por momentos, en otros la rabia contenida se desbordaba. Súbitamente una bondad indescriptible lo encendía; sin previo aviso lo tomaba por asalto el asombro del que mira por primera vez….

En círculo, los caminantes, peregrinos, lo mirábamos y acompañábamos sin movernos, sin hablar, extasiados por las sincronías del 'presente' que tejían en 'continuo' un canto de belleza indescriptible….

Siete días de caminata –fila india, silencio y ayuno- por los desiertos de San Luis Potosí y Zacatecas nos condujeron hasta esa cualidad de percepción, siempre “aquí” tan a la mano para los despiertos, pero tan escurridiza a los hijos de la prisa.

Sin dejar de mirar al Cerro del Quemado Don Pedro dijo lentamente con voz entrecortada:
"No tienen ni la menor idea del precio que ha tenido que pagar mi pueblo para que uno o dos de ustedes tomen conciencia de lo que significa convertirse en 'mujeres y hombres de conocimiento'.

Mi pueblo ha guardado y cuidado un tesoro de valor inimaginable a lo largo de por lo menos 2000 años. Es la tradición y el canto de nuestros ancestros y abuelos, el rostro-corazón indio de estas tierras.

La gente de su pueblo parece no comprender la importancia y transcendencia de completar de una vez por todas el proceso de mestizaje que empezó con la llegada de los españoles ¡La fusión entre lo indio y lo español apenas está empezando!.

Esta fusión no llegará a cumplirse mientras ustedes no asuman la parte india que llevan en la sangre. Aunque no lo sepan aun se oye el canto del águila y el rugido del jaguar corriendo por sus venas.

Como hijos naturales del extranjero que violó y de la india sometida, valoran y practican las tradiciones de otros pueblos pero no se atreven a conocer y valorar la suya propia. Sienten vergüenza de su origen; o tal vez no se consideran dignos de recibir la herencia que por derecho les corresponde.

Los pueblos indios se están desmembrando y desapareciendo. Nuestros hijos ya no quieren vivir en la sierra, ni aprender el canto y 'el costumbre'. Ellos prefieren ir a Monterrey o al 'otro lado'. Aunque no queramos llegó el momento de compartir con algunos de ustedes el tesoro aquilatado a lo largo de tantos años".


Don Pedro se volvió hacia el grupo de peregrinos y clavándonos la mirada nos dijo con gran contundencia:
"A ustedes como mestizos herederos les tocará la responsabilidad de cuidar y compartir el tesoro para bien de su pueblo, del pueblo indio y de todos los pueblos mundo. Este tesoro no pertenece a nadie en lo particular, es patrimonio de todos los hombres.

¿Acaso ustedes piensan que la tradición de mis abuelos no tiene los vuelos de la tradición cristiana o de la budista?

A ustedes, les pedimos que se hagan cargo por los menos unos 50 años mientras nosotros resolvemos nuestros desafíos.

¡Si no lo hacen será por cobardía!"

Ninguno de los peregrinos mestizos dijo ni media palabra. Las lágrimas que rodaban por nuestras mejillas caían como ofrendas en la tierra…..

Después de una hora de silencio, nos levantamos y continuamos el viaje hacia Virikuta….Jorge Enrique Gasca

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18/11/13 / : ,

Profecías del Chilam Balam


En general a la mayoría nos gustan las profecías que tienen que ver con repercusiones sociales o alineaciones estelares y pocas veces con el despertar de la conciencia. Me permito quizá demasiadas libertades en este acercamiento, y al mismo tiempo confiero límites al no considerar la dimensión radial de una profecía. Pero es lo que puedo compartirles.


Katún Ocho Ahau (de 1952 a 1972):“¡(Habrá) un Sol de fuego! Bajarán escudos y caerán flechas sobre los reyes de la tierra. Y será plantada la Señora de la Tierra como Cabeza de los Reinos aquí, en el Gran País Llano (Anahuac). “¡Ved! Ya está cercano el día en que se acabe la opresión y la desdicha del pueblo."


Un día el pueblo se libera de la verdadera esclavitud –la esclavitud de la percepción-Un día el pueblo se libera de los condicionamientos que reinan encarcelando los sentidos y haciéndonos rendir tributo a los dioses del consumo y esto lo realiza hasta la más pequeña célula.Un Sol de fuego –la percepción que diluye el ego-La Señora – la percepción directa-Unos se liberan otros le conceden fuerza a los acontecimientos sociales.


Katún Seis Ahau (de 1972 a 1992):“Revuelta es su historia, confuso su reinado. Serán engañados los pueblos, porque sus reyes hablarán palabras maliciosas.“Entonces descenderá el Hijo y les cortará sus gargantas, por traidores.”

Los cinco sentidos hablan palabras maliciosas, te llenan de temor, te proponen tener esperanzas que las cosas vanmejorar, los cinco sentidos como las ventanas por donde te asomas al infinito son engañosos mientras permanecen sucios. Los cinco sentidos solo pueden interpretar la historia de forma lineal y en eso hay confusión.El sexto sentido –el hijo- que integra los cinco sentidos te abre a la visión que corta con la infidelidad al espíritu.


Katún Cuatro Ahau (del 1992 al 2012):“Durante esta época llevaréis calzones y camisas blancas, pues descenderá el Quetzal, el Ave Preciosa, a las ramas del Árbol Anunciador.Los sentidos se han purificado ahora caminan en el Sacbé –camino blanco- el arco iris del ave preciosa son parpadeos luminiscentes en el centro del mundo“¡Ah, esplendor de la Estrella que Guía! ¡Ah, Precioso Anunciador, tú, la Estrella del Alba! Pero muy pocos comprenderán las señales, porque sordos estarán a todas las cosas.

Si conoces los ciclos de Venus –el amor que vela- trae claridad a tu vida, sabes que ese Intento es tu guía aún cuando la verdadera luz es apenas un presentimiento. Mantenerte despierto –ensoñar- en la aurora del tiempo.“Ocurrirá que, por cuarta vez, regresará la Serpiente Emplumada, y en pos de él los Itzáes. Es la cuarta vez que habla este ciclo, la cuarta vez que él desciende a los Itzáes.

Diferentes son tus nombres Ketsalkoatl, exactos son tus ciclos. El nagual sin tiempo se encarna en el tiempo de todos los días para demostrar que no hay separación entre lo absoluto y lo relativo.

“Entonces regresarán los Itzáes a su ciudad, pues descenderán plumas, los Quetzales. Llegará el Señor del Árbol Precioso, Aquel que fue herido, la Serpiente Emplumada. Es Palabra de Dios.”La palabra es palabra-energía divina. Palabra que acomoda el tiempo. Palabra que carga el tiempo. Entonces los sabios Itzaes –brujos de la energía- se asentarán, se montarán en la serpiente emplumada.


Katún Dos Ahau (del 2012 al 2032):“Retornarán los mayas a Cozumel (la tierra santa). Es Palabra de Dios que resuene aun por otro período el templo de los dioses.

Una boya, una tierra luminosa en la mar de lo desconocido. Un espacio de descanso donde hay muchas moradas.“¡Despertad, amaneced! Hace trece lunas que está presente el Señor Ayunador, el Precioso Quetzal.Los despiertos se regocijan en Tamoanchan. Lo que no se alimenta de pan, ni de tortillas. Lo que se alimenta de energía y conoce la eclíptica se yergue en todo su poder.


“Nadie entenderá los días de austeridad que se manifiestan con el Poder que viene. Pues vendrá el Juez de la Escala del Agua con bastón de oro (para juzgar), y cera blanca (para sellar el juicio).
Juzgar es una palabra que pesa porque se necesita destilar la esencia de las proyecciones con la cera blanca de la no dualidad. no hay entendimiento a través de la razón. La vida simple, la pobreza espiritual del que percibe energía lo hace Naturalmente austero. “Y estas ocurrirán cuando os hundáis hasta el seno de la tierra y allí os amanezca, cuando veáis movimiento en el cielo y movimiento en la tierra, al término del Katún.Bendito sea el que se une en el seno de la matriz original –la tierra- la matriz inmaculada. Ahí la fertilidad de la energía Es inagotable en amor gozoso y sabiduría silenciosa aunque grite como trueno, aunque se manifieste como Relámpago.


“Seréis entonces regados con flores en tiempo de flores; y nacerá en vosotros la Voluntad de llegaros a la Mujer y de haceros Uno con ella. Entonces entenderéis.Las flores de la conciencia que no se marchitan aparecen. La Voluntad se hace Uno cuando no hay distinción de hombre o mujer.“Muy doloroso será el fin de este katún. Aún no habrá acabado, cuando temblará la tierra y serán expuestas a la luz las raíces de los árboles. Entonces confesaréis: ¡son santas las pinturas de las superficies de los muros!, y creeréis en su santidad. Y aquel que sea sabio entre nosotros, comprenderá.Doloroso es el darse cuenta del autoengaño, doloroso es darse cuenta que eres pasajero en este mundo… crujen los Dientes y se arrastran las cadenas llenas de proyecciones. Un día los reflejos en los muros son invitaciones para Encarar el Misterio. Entonces la santidad no dependerá del juicio moral ni de la conveniencia religiosa. La santidad De la energía conciencia será la piedra angular dónde se levante el templo del espíritu.


“Quizás sólo durante catorce años (2012 al 2026) continúen siendo dirigentes aquellos que son semejantes a ratas.”El imperio reinante de la confusión de los sentidos desaparecerá.Katún 13 Ahau (2032 a 2051):“Se oscurecerá el poder de los señores temporales por la justicia universal de Dios. Se volteará el Sol, se volteará el rostro de la Luna. Bajará sangre por los árboles y las piedras y arderán los cielos y la tierra. Es el santo juicio de Dios.Los cielos y la tierra arden en el fuego de la conciencia.
Dios no tiene juicio, está loco, por eso se atreve a incendiar el Mundo recordándonos que todo es pasajero, que todo era un sueño.“Será tiempo en que se alcen los hombres efímeros en el rigor de la lascivia; dedicados serán nuestros niños a la concupiscencia. Y ocurrirá que una mala sangre procedente de la Luna ocasionará muertes; y al entrar la Luna llena, habrá sangre total.Es natural que todos los tiempos nos sucedan en un tiempo. Los apegos a los reflejos fantasiosos de la luna ocasionan más muertes que las hambrunas, que los eclipses y que las guerras. Muerte del alma, esa es la que se debe evitar.


“Pero también los astros buenos lucirán su bondad sobre los vivos y los muertos. Resucitarán los muertos, se hundirán los cielos, los virtuosos subirán y los malos descenderán.
En ocasiones nos favorecen los astros, en otras ocasiones nos obstaculizan y pocas veces nos damos cuenta que solo son creencias relativas al estado de percepción. A mayor conciencia mayor libertad. En la conciencia toda la vida tiene nacimiento y muerte. La vida continúa.

"Ocurrirá el fin cuando se acerque el término de este katún. Es palabra del Señor del Cielo y de la Tierra. Y cuando termine el Katún, vendrán los pueblos a implorar las aguas del renacimiento, para renacer.”
Implora, Intentar que la palabra recree nuevamente toda la vida.

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La cuerda mágica





Kuxam Suum.

He viajado para verme en ti
¿acaso quisieras mirarte en mis ojos?
Pues lo que mi corazón anhela
Solo puede ser saciado por tu mirada.

Sané cuando abriste la puerta y arrojaste
a este mendigo el mendrugo de tu gracia
ahora tu gracia adorna todos los reflejos
¡qué mas puede desear un mendigo!


Han dicho los abuelos mayas de una cuerda mágica que permitía a los guerreros viajar al lugar-tiempo a dónde la sincronía les llamaba. Tal cuerda mágica inalámbrica la ubicaban en el ombligo y le llamaban Kuxam Suum. El ensueño y el intento son sus señales.

Sacbé le llamaron al camino blanco donde todas las formas e imágenes son percibidas en su blancura esencial. Un espejo cristalino emanando imágenes y formas de todos colores. La videncia es su señal.

Hunab K’u. Así llamaron a la vibración que penetra todas las imágenes y formas. El acecho es la señal.

Y eso es todo lo que necesitamos saber.

  1. El Tolteca tiene como señal que todo lo saca de su corazón, es un filósofo práctico no especulativo.
  2. El Tolteca descubre en la vibración, palabra, hecho energético los elementos esenciales del arte de vivir.
  3. El Tolteca peregrina para relajar la estructura de lo conocido, peregrina para ofrendar expectativas y temores, peregrina reconociendo la familia ancestral en todas sus relaciones. El Tolteca peregrina sin meta. Paso a paso la meta se revela.
  4. Decir Tolteca es solo una forma de hablar, es solo una forma de caminar. También podemos llamarlo Halach Uiniq, Men – la humanidad verdadera.
  5. El Tolteca llama humanidad a todo lo que es perceptible.

    Paradójicamente aceptamos la posibilidad de un programa sobre todo para los que no son Toltecas.

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4/7/13 / :

Consenso


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12/3/13 / :

Circulo de Temazcaleros en Chile




El día 9 de marzo, apropiadamente un día pedernal según la cuenta calendárica mesoamericana,  nos reunimos un grupo de amig@s que tuvimos hace ya más de 13 años un primer acercamiento común al arte y ciencia del temazcal, baño de vapor medicinal y ceremonial, quienes posteriormente fuimos siguiendo distintos rumbos por caminos distintos, unos juntos, otros solos, unos acogiéndose al alero del cultivo de tradiciones, otros acogiéndose bajo la luz de un fuego que los llevó a soñar senderos que nacían bajo sus pies. Estas no son las historias de impoluta iluminación que se suelen contar, son historias transidas por la ceguera y la visión, con su dolor y su liberación, sombraluz pues de quienes simplemente no quieren-pueden dejar de levantarse tras cien caídas o piedras en ese incomodo zapato del ego. Historias que se anudan y desatan en una historia de desencuentro y reencuentro, de enjuiciamiento y aceptación. No pudieron estar tod@s las y los que fueron en el origen ya borroneado por la desmemoria y la leyenda (leyenda de poder sin poder), pero aún así fue un hito en el camino, un detenerse y honrar agradecidamente esa común unidad en medio de la diversidad, desvestida de pretensiones refundacionales empujando una comunidad imposible, que sin embargo al mirarse se descubre en una hermandad intocada, sabiéndose parte de la familia de lo vivo, de lo humano, de los buscadores y de los temazcaleros, como círculos concéntricos de estrellas que en diversas galaxias alumbran un mismo cielo. Encuentro donde se quiso compartir conversando frente al viejo fuego una palabra simple, florida en el respeto mutuo, la conciencia y la amistad. Un compartir el relato de trayectorias centrifugas por los peregrinados senderos del misterio ceremoniado, y un compartir visiones y praxis sobre el temazcal, esa querible entidad-amigo-herramienta-maestro, que nos convocó, ahí mero en la Casa de la Tortuga Azul que Pia Waidele puso morosamente a disposición. Y ya una vez alhajado aquel bello temazcal de adobe, con una alfombra de eucalipto, laurel y pirul, encendimos juntos un fueguito íntimamente rezado en el silencio y la ofrenda. Ahí comenzó a circular la palabra, ahí el sueño empieza a volar, y como en un derroche de gratuita auspiciocidad, la madre naturaleza nos regala el rasante vuelo de un halcón chileno que con su inspirador chillido sobre el circulo, parecía decirnos algo, quizás que este era un espectáculo bonito, digno de verse más de cerca. 

Quien esto escribe fue señalado por el grupo para empezar, y contó así de sus pasos pasados y presentes, de su irrenunciable deseo de caminar por un sendero que no solo nace bajo sus pies sino que también se borra tras de si, dejando quizás apenas huellas que invitan a la autonomía, no por secretismo, sino por una coinspirada  libertad, donde más que no tener intermediarios entre las fuerzas cósmicas y uno, todo es un conector-maestro-advocación, todos maestros-aprendices. También habló de la mestiza unidad de la ciencia y la vida cotidiana y de estas con los saberes ancestrales, del placer de ir cazando-recolectando indicios entre cosmogonías, visiones y prácticas, sin buscar verdades, ni menos perfecciones, sino ejercitando quehaceres y comprensiones, libre del apego a creencias y sin la obsesión por descreer, soltando certidumbres, no más para abrirse al despellejado encuentro con la experiencia humana. Habló del amor como la mutua aceptación que constituye la conexión biológico-espiritual de todo con todo, y del temazcal como matriz relacional de sanación y exploración perceptual, nave antroponautica en esa gran matriz relacional del habitar humano y sus fundamentos olvidados; Amor, juego, ensueño, contemplación y mirada-acción poética. Nave para cultivar, despierto y soñando, la armonía psíquico-relacional, y para explorar y ampliar la percepción y la conciencia, desde donde trabajar colaborando en la social cocreación de un mundo con el amor más a flor de piel, con más igualdad y democracia. Antroponautica que hoy en día comparte con quien le escuche, y en especial desde el movimiento social urbano de los pobladores.

Luego la palabra pasó a Carlos Otero, quien nos contó de su paso por esta tierra, husmeando en lo invisible omnipresente por aquí y por allá, entregándose disciplinadamente a diversidad de caminos, que luego dejó atrás, y fue así descubriéndose caminando y contemplando su caminar como la cuestión fundamental a conservar, peregrinando la unidad psíquico-corporal, explorando, cantando y enseñando la dinámica sinergia del vivir. Nos contó de la transformación que sufrió tras su primer temazcalazo, donde la máscara del héroe siempre victorioso resultó hecha añicos ante el poderoso golpe de un vapor inesperadamente rudo y amoroso a la vez, camino hacia si mismo en el reconocimiento de la siempre palpitante propia vulnerabilidad. También señaló la necesaria e inescapable unidad entre tradición y renovación, y nos habló de su sueño del temazcal como un observatorio astronómico y humano, donde explorar contemplativamente y desde la raíz del cuerpo, la siempre insondable experiencia de estar vivo, y de observarse observando el vivir y convivir. Praxis y comprensión desde las que trabaja sembrando temazcales en diversas comunidades, donde la medicina del baño de vapor sea requerida.

Luego fue Pía Nakawe quien, de pie frente al fuego y contentándolo con bolitas de copal, hiso florecer su palabra enterneciendo los corazones. Ella nos dijo, nos esta diciendo, que ha pesar de los años de experiencia es y somos aprendices, apenas niños a los pies de la abuela vida. Agradecida de las y los maestros, de las y los compañeros, ha aprendido a caminar ahora a solas, de cara a los más hondos sentidos que su corazón despierto siente, señala, inspira. Al mismo tiempo, desde esa autonomía, amorosas telarañas relacionales teje ella, hoy y siempre, para todas y todos cuando el calendario interior presiente llegar la hora del trabajo conjunto. Así también alumbró el mas acá, mencionando que reconoce como tal la sabiduría, ya no sólo maya o tolteca, sino también de sus propias abuelas, madre y familia. El que es águila, donde quiera vuela. De gallina se me puso la carne cuando la escuche decirnos, que así como ante el cielo estrellado, o a los pies de la cordillera, somos nada ante el todo manifestado, dentro del oscuro útero del temazcal, nos empequeñecemos, nos achicamos así ante la fuerza de la impresentida inmensidad que ahí es convocada. Herramienta donde el canto es vía para el cultivo de la más embriagante devoción, y la palabra una nueva extremidad para tocarnos mutuamente.

Para entonces, el fogón ya enrojecía las piedras volcánicas y el ocaso de rojo pintaba el horizonte, la palabra fue ahí para Manuel O`Brian, hermano de Raíces de la Tierra. Con voz suave y el corazón abierto, nos conto de su camino, de sus maestros-abuelos, del sueño que despiertos van realizando. Con otro tanto de luz sobre la luz derramada, nos regalo una bella distinción, muy intima para él, que diferenciaba entre el ser represéntate de una tradición, con el ser portador de una visión recibida, una visión soñada por otros antes que él, y que, como es su caso, se abraza desde si, convirtiéndola en propia al vivirla. Medicina del gran misterio, medicina del inipi-búfalo, medicina hoy mestiza y urbanamente bebestible, para el bien de todas y todos. Así, ahí fue visto y todos concordamos, que tal tipo de vinculo, es tan un camino propio, camino de libertad, como la senda de cualquier lobo solitario. También nos habló de cómo corren temazcales según esta visión Lakota, considerando alineaciones entre el sol y la luna, y entrelazamientos entre diversas ceremonias como son la danza del sol y la búsqueda de visión. Camino primordial, con aroma a mitos nativo americanos del norte, floreciendo arboles medicinales en el propio corazón.

Ya cuando la noche se había cernido sobre los conjurados, y las estrellas en el cielo titilaban a gusto mientras la luna nueva aún venía oculta trepando el lomo de la cordillera de los andes, la palabra llegó donde Gonzalo Sanfuentes, amo y señor del blanco temazcal de Nahualhuapi, en quinta de Tilcoco, tierra de brujos donde el diablo perdió el poncho. Y nos conto algo de sus experiencias tempranas con el temazcal, cuando compartíamos “La Disciplina”, y de cómo estas luego lo llevaron, más que por diversos caminos, por un solo camino, serpenteante y emplumado, que subía y bajaba, peregrinando por un y otro lado. También nos relató como las cosas cambiaron cuando sembró su propio temazcal, y que en su búsqueda mucho lo ayudo conectarse con la sabiduría mapuche, desde esa fuerza lunar y ctónica, propia de la madre tierra en la tierra de la gente de la tierra. Así mismo, compartió como la medicina del desierto también lo llevó a parir un nuevo entendimiento, donde todo lo que había buscado, lo encontró enfrente de sus narices, a medio paso, tan elemental como vivir feliz, con gozo, lo cual lo llevó simbólicamente a cambiarse el nombre, de Tomas, a Gonzalo.

Finalmente, nuestros tres invitados presentes; María Sanhueza, Francisca Van Yurick y Carlos Vera, tomaron también la palabra y expresaron su visión del camino respectivamente recorrido, palabras de transformación liberadora y creativa. Y Carlos, quien también tiene experiencia con el temazcal y viene compartiendo el camino de Raíces de la Tierra, nos recordó, nos está recordando, que la vida, desde el momento en que nacemos, es, completita, una experiencia espiritual, que al nacer empieza ya el camino, y todas son experiencias espirituales. Y que quizás no las vemos así simplemente por que así nos han enseñado, a ver sin ver,  o a no verlas como tales.  Así mismo es no más pues, y ahí mismo todos también estuvimos de acuerdo. “Todo lo que vemos y hacemos, con respeto, agradecimiento y conciencia, es una experiencia espiritual, desde ahí reconozco todo tipo de experiencias como parte de mi camino”.  Bajo el cielo estrellado, nos compartió que en su opinión, los maestros son  facilitadores, personas generosas, que te muestran caminos y experiencias.  Y que si uno decide estar en un camino, es menester respetar las formas, las tradiciones que el mismo implica. Y si se elige andar solo o crear el propio camino, igual corre la importancia del respeto, de la gratitud. Respecto al temazcal nos mencionó, como fue de potente para él encontrarse vivenciando el hechizante embrujo de lo elemental, lo primordial del fuego y el barro, del canto a viva voz y hasta de los gritos, que en comparación a sus búsquedas previas entre los sufís, maestros del refinamiento, fue algo  estremecedor, llegando a descubrir en ello, medicina para su corazón, una medicina salvaje y sutil a la vez, que en este presente él abraza. Y que ve el temazcal como una herramienta para descubrirse, para vencer miedos y prejuicios, así como para descubrir a otros. 

Así fue, resumiendo, la primera parte de nuestra bella jornada, luego entramos al temazcal, que nos aparecía quizás más vivo que nunca, como si estuviera él alegre, volviendo a ser el centro del universo. Y cada uno corrió una puerta, una puerta por donde entramos al corazón del corazón. Y de lo cual no hablaré aquí, por que hay que estar donde hay que estar, para ver lo invisible y escuchar el silencio de lo indecible.

Por distintos motivos, no pudimos contar esta vez con la presencia de Marcela Vera, otras y otros compas raiceros, y de Adán Beltrán, caminante del Fuego de Itzachilatlan. Pero todo parece indicar que sin querer queriendo esta fue una semilla arrojada en tierra fértil, y como tal, quiere seguir creciendo. Oportuno será entonces abrirse además a otras y otros temazcaler@s, que vienen de sus propios puntos de origen, diversos y enriquecedores de esta milpa cósmica en la que andamos, ni tan distintos, ni tan distantes. Y cierro aquí el punto, con un poema en estilo náhuatl, pero entero mestizo, como quien les habla. Salud!


Temazcalli

Compadrito, comadrita
aquí en el circulo verdeazulado
conversemos, cantemos aquí.
Ya nos vamos, solo de pasada
frente a la faz del mundo
donde los corazones gozan
donde los corazones sufren.

Riamos, dancemos
ofrendemos dulces rezos
frente a la faz del fuego
donde se endiozan corazones
donde vuela el pensamiento.

La medicina del vapor sagrado
ya está purificando los cuerpos
las alas de la percepción
estanse ya, como flores, abriendo
aquí, bajo la oscura bóveda del misterio
en la matriz donde a morir
donde a renacer, se viene.

Cuatro elementos, cuatro rumbos
y un corazón en movimiento.
En lo oscuro nos vemos
en la cueva del jaguar
donde por todas nuestras relaciones
de rodillas el suelo besamos
y donde se entreveran
las flores de nuestra palabra

Que al calor del fogón
los sentimientos se templen
los juicios se olviden.
De silencio vestidos, devenir esplendentes.

Ser el rezo que ser soñamos,
deidades quizás no hay
magia, poder tampoco
¿Y que más da?
amistad haya en los corazones.
Aquí tan sólo un instante
la muerte, sabia amiga
no tal vez otra tarde
aquí estaremos,
frente a la rojinegra faz
del temazcal.


Ignacio Muñoz Cristi 

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5/3/13 / :

Relatos de Poder sin Poder (II)


O de como vi el corazón del temazcal.










“Con la misma facilidad con la que te digo que todo esto podría ser una historia –continuo Don Juan- te puedo decir que es una idiotez. Te puedo decir que esa historia es como el chupón que se les da a los niños que lloran. Esa historia es para los que lloran con el silencio de lo abstracto”



Antes que nada tengo que señalar que si bien en otra época me llegué a ganar el apodo de “el sobrino de Castaneda” dado mi otrora irredento fanatismo nagualico, hace años que me caí de la cama, o que me desayune pues con mis propias expectativas-frustraciones. Para decirlo en pocas palabras, considero que en el ámbito de los caminos místicos o del conocimiento interior, existen sólo dos tipos de perfiles; el de los charlatanes deshonestos, entre los que cuento a Carlos Castaneda, y el de los charlatanes a secas, entre los que me cuento a mi mismo. Así de radical. Esto por supuesto, en el trasfondo de lo que podríamos llamar el impulso a la incontinencia verbal frente a la fenomenología de lo inenarrable. Así que, si esto te pica, me disculpo contigo querido amigo “hipócrita lector”, pero o bien te rascas a gusto, o bien te puedes ir muy a la chingada que para eso está la libertad de culto. En todo caso, matizando, diré que con tal distinción marco una diferencia explícita que usualmente no se hace, entre el charlatán y el mentiroso, charlatán es alguien que habla sin saber, o como en este caso, sin poder dar cuenta de cómo sabe lo que sabe, entonces en este ámbito de fenómenos místicos, resulta que nos encontramos con que no podemos, constitutivamente, dar cuenta de lo innominado, al menos sin reduccionismos o sin apelar a principios explicativos ajenos a la praxis del vivir. Explicaciones que por lo demás no son necesarias cuando no tenemos la pretensión de legitimación. Y otro cuento distinto son ya de plano los charlatanes deshonestos abusadores, que infelizmente abundan en este ámbito. Bien, luego de esta digresión aclaratoria o como dicen en mi tierra, luego de poner la carne en la parrilla, vamos a darle fuego a la cosa. 

Este suceso aconteció bastante antes que el del anterior relato de poder sin poder, digamos que entre el 2002 y el 2003, mientras continuaba mi entrenamiento en la Disciplina (¿Tolteca?) durante mi larga estadía en México. Uno de los nombres fue cambiado por una cuestión ética y estética, y los diálogos expresan lo fundamental de lo ahí dicho y oído, pero son una reconstrucción que hice a posteriori, hace años si, transcribiendo mis, mucho tiempo desestimadas, notas de campo. 

Rubén, brujo de lujo pero tan charlatán como cualquiera, era por ese entonces nuestro indisputado maestro en las artes del camino del guerrero, y con quien aprendí los rudimentos del temazcal y del baño de vapor del brujo urbano. Pero un día entre los días, después de hacerle un comentario al paso sobre el hecho de que me parecía que nuestro trabajo con el temazcal se estaba, después de casi seis años, poniendo un poquito rutinario, me miro con fingida seriedad y dijo: 

 -Órale cabrón ¿quiere el señorito a alguien que le de más diversidad, mmm?- 
-No no no- le dije yo apresurándome a evitar las ya clásicas represalias que solían tener algunas de mis, sin querer queriendo, salidas de madre. 
-No si pa eso estamos pues mis chavos fresas- dijo con malicia mirando a los otros dos aprendices del grupo con que andábamos en el mercado de Sonora, y añadió -¿alguien va a querer compartir la lección de su compañero?
- Un largo silencio por respuesta dio al traste con mi esperanza de compartir un “mal de muchos consuelo de tontos”. 
-Ya me cargo la verdolaga- pensé para mis adentros, sin embargo muy ufano dije: 
 -No hay pedo maestro, yo le entro, que pa eso soy joven todavía- 
-Y tonto- dijo por lo bajo uno de mis condiscípulos, con lo que todos rieron, menos yo. Pues bien, ahí quedo la cosa varios días, hasta que una noche de viernes, sin decir agua va, me llama por teléfono Rubén y dice: 
-Ya mijo, esta todo arreglado, mañana en la madrugada tienes que partir a un lugar que te voy a indicar y encontrar a Doña Cornelia, ella te va a enseñar como está el pedo con la medicina del temazcal tradicional ¿Estamos?- 
-Es que maestro…- 
-Es que nada. –interrumpió cortante- ya dije ya. Y si no le gusta váyase olvidando de ir al próximo peregrinaje ¿me entendió?. Y lo que ahí pase queda entra usted y yo, si le cuentas alguien te va a ir como en feria cabrón.
- Obviamente después no resistí contarle el desenlazase de todo al Juanpa, mi fiel camarada. Pero eso no lo supo Rubén, al menos hasta ahora que ya no importa un carajo. 

Ahí estaba yo y mi sábado, tan anhelado después de una semana de exámenes universitarios, que planeadito para echar una sabrosa hueva, se me fue a las pailas. No había de dos sopas, así que mascullé un –Bueno ya- con evidente desgano, y no poco temor por el panorama que me esperaba. Rubén no pensaba acompañarme, y él sabía que yo odiaba que me mandaran a mi sólo a conocer gente, aunque fueran “abuelos”, mas bien dicho, especialmente abuelos, sobre todo después del ultimo encontronazo, que quedará para otro relato. Eran las típicas leseras de uno, peculiaridad de mi carácter, que no me gustaba pero era mas fuerte que yo, pasa que me ponía tímido como quinceañera en baile, lo cual usualmente sólo complicaba más las cosas. De todas formas, algo en mí vino al rescate y luego de aceptar mi destino recupere algo la sobriedad y hasta me dieron ganas de saber como iba a terminar todo, capaz que esta vez me iba bien y conocía una bruja de las buenas, como las que contaba Castaneda, una curandera ensoñadora que se convertía en bola de fuego y que se yo. Pues bien, resulta que tenía que ir al Estado de México y encontrar un pueblo que se llama Temazcaltitlan y estar a mas tardar a las 9:00 am en la puerta de un changarro donde vendían implementos para casería que se llamaba: “El incauto”. Nombre que, por supuesto, no me pareció ninguna buena señal. Durante la noche investigue en internet para saber más del pueblito, y oh, sorpresa, el nombre era un clásico del tipo Tula, es decir, habían por lo menos cinco temazcaltitlanes, por suerte sólo uno en el estado de México. Y Claro, el mas famoso era el de la época prehispánica, donde supuestamente se asentaron un tiempo los mexicas antes de fundar la esplendorosa ciudad de Tenochtitlan, y donde temazcalearon un buen, y donde según las crónicas habían venido a parir las princesas aztecas. Bueno, para hacerles el cuento cortó, llegué en bus a Temazcaltitlan y me puse a buscar la tienda. El día estaba hermoso, un entorno rodeado de cerros verdes, algunos bosquecillos por aquí y por allá, y todo lleno de flores diversas bailando al sol bajo el azul de un límpido cielo. Me sentí muy animado y hasta desestime mis temores de la noche anterior, que vergüenza ni que nada, para eso era yo un hombre pensé, y además un guerrero, que va si hasta un nagual me sentía! Eso es lo malo de la mañana, lo pone a uno muy optimista, y si uno está medio pendejo pues peor tantito. Dos horas después, seguía dándole vueltas al pinche pueblo y nada, eran las 11:30 y el optimismo había huido como yo mismo quería huir, y lo pensé, dejar ahí la cosa y chao pescao no mas. Pero de pronto, habiendo vuelto sobre mis pasos, cerquita de la entrada al pueblo, por donde ya había pasado dos veces buscando, me encontré frente al añoso letrero de “El Incauto”, y en una silla mecedora, un viejecillo como de ochenta años me miraba con una rara atenta indiferencia.

-Buenos días señor, busco a Doña Cornelia.- 
 -Buenas noches serán –retruco él- ella te estaba esperando pero pos ya se fue pa entro.- 
 -Chale!- sentí el corazón en la garganta, y con esta apretada le dije en un tono medio chillón. –Es que sabe, me anduve perdiendo y no vi el letrero- 
 -Chasqueo la lengua y dijo groseramente -Si serás burro pues, mira que estas viendo y no ves
Me reí con una de esas risas tontas y forzadas, típicas de cuando me ponía nervioso, y le pregunté si podía todavía ver a la doña. A lo que contesto: 

-Pos no se, si ni mirando viste el letrero capaz no ves a la Cornelia- Y ahí mismo se carcajeo el viejo con una desfachatez que me resultó contagiosa. 
 -Pásale niño, si no mas te estoy tomando el pelo. Se te nota que no eres de aquí ¿de onde vienes?- 

Yo ya sabía que me iba a agarrar para la botana como siempre que respondía en México a esta pregunta. Pero igual le conteste: 
-Vengo de Chile- 
Dio una risotada mostrando sus dientes chuecos y me dijo con cara de incrédulo: 

 -¿A poco si vienes del chile? – 
-De Chile, de-Chi-le.- Le dije enfatizando. Y antes de volverse a carcajear me dijo: 
 -A pues ahora si ya entendí ya por que quieres conocer a la Cornelia- 
Viejo de mierda pensé, pero no pude evitar reírme de su albur tan campechano. 

Atrás del changarrito, donde tenían desde resorteras hasta rifles y diversidad de caramelos enchilados al natural, había una milpa y al fondo una cabaña y un bonito temazcal de adobe, de esos que tienen incorporada la chimenea y un ducto para que salga el humo. Era blanco y estaba cuidadosamente pintado con diseños prehispánicos, mis clases de etnohistoria mesoamericana me servían ahora para reconocerlos, eran zapotecos y representaban a tezcatlipoca, el Espejo Humeante, y a Qutzalcoatl la Serpiente Emplumada. Además unas rasantes figuras de maíces de colores y otras plantas. Hasta ese momento había estado muy atento a todo, con la atención galvanizada a la espera de la friega que temía me pusieran, o a las “señales” del Espíritu, pero mientras esperé a la señora quedé como hipnotizado mirando la notablemente armoniosa simetría de todo en la milpita, no había una sola basura, ni gallinas correteando ni nada fuera de lugar, era un espacio bien modesto pero exudaba dignidad, y el temazcal estaba ubicado de manera que todo parecía converger hacia el, y ahí estaba yo fisgoneando cuando de pronto escucho mi nombre a lo lejos, me doy vuelta y, ¡zas!, tenía a Doña Cornelia delante de mis narices. El Viejo se despidió desde la puerta trasera del changarro y nos dejó solos. Volví a mis automatismos, tímido y con una forzada sonrisa amistosa pero falsa, no supe que decir y hubo uno de esos largos e incomodos silencios. La doña me miro de arriba abajo, con seriedad, casi con preocupación, hasta que con amable gravedad dijo: 

-Sea bienvenido a esta su humilde casa- 
 -Gracias señora, y gracias por aceptarme como aprendiz de temazcalero- 
-No sea fresco, si todavía no le he aceptado nada, eso no depende de mi, quizás tampoco de usted- 
Me quedé helado, la amabilidad súbitamente había cedido paso a una inusitada severidad, le dije que me disculpara, que lo que quise decir era que estaba agradecido no mas. Ella se fue a sentar al zaguán y antes de señalarme que la acompañara me dijo, de espaldas: 

-De poco y nadita sirven disculpas y gracias cuando una está tan vieja, y en general tampoco sirven de joven, es mejor saber estar a la hora en el lugar correcto con la persona correcta- 
-Ha si si si- dije y volví a disculparme, esta ves por mi atraso, el que quise explicar pero ella me hizo seña de callar. Y me preguntó de que yo estaba enfermo. 
-De nada, que yo sepa -le respondí. 
 -Pues ya lo veremos. Por fuera te ves fuerte, eres joven. ¿Pero por dentro? El temazcal es como un brújula, el sabe indicar lo que anda mal, si el cuerpo esta frio de más o muy caliente, si se perdió el equilibrio entre el tonalli (en la cabeza), el teyolia (en el corazón) y el ihiyotl ( en el hígado), si te pusieron mal de ojo, y hasta si tienes o no madera para aprender el camino.-

Sentí la carne de gallina, esta viejecilla tenía todo el aspecto de una bruja de las meras meras, pensé que buena suerte tenía. Como en esa época mi ego no me dejaba ni de día ni de noche, por un momento, mientras conversábamos, fantaseé y me sentí como en una película en la cual, por supuesto, yo era el protagonista. Lo que es ser pendejo ¿verdad?. Ella me indicó donde estaba la madera y me dijo que preparara el temazcal. Yo le expliqué que sólo había encendido de los otros, los que funcionan con fogata externa. Ella me explicó pacientemente como prepararlo, básicamente había que meter la madera por un hueco lateral y luego encenderlo, lo que me costó un huevo y la mitad del otro por que el espacio era bastante reducido, y dos veces me quemé la mano. Antes por supuesto, me eché un rezo corto y calladito, invocando al abuelo fuego, y me di a la faena rogando por que se prendiera ya que evidentemente era, ahora si que si, la prueba de fuego. Ella miraba cada detalle, lo que por supuesto acrecentó mi torpeza. Pero al fin lo encendí. Como a la hora y media me dijo que ya estaba, que lo limpiará sacando brasas y cenizas y las juntara en un bracero metálico y grande que tenía atrás de la cabaña. Ella señaló casi al pasar que la ceniza es medicina, que se ocupa para el cuerpo o para el alma o para ambas, y hasta para la buena suerte, y que si me sabia portar me enseñaría. Trajo un balde con agua preparada, una infusión de hierbas con romero y albaca, justo mis preferidas, pensé yo muy ufano. Ella andaba con un delgado huipil blanco casi sin adornos, se quitó los huaraches y al entrar de rodillas susurró algo que no entendí, por mi parte al entrar dije el clásico “por todas mis relaciones”. Ya dentro y con la puerta cerrada de inmediato se sintió el calorón de ese horno sin que aún siquiera agua le echaran, me santigüé. Ella me preguntó si entendía el significado de lo que yo había dicho al entrar. Le dije que pensaba que si, que yo pedía para el bienestar mío y de todas las personas con que me relacionaba. A pesar de la total oscuridad, podía yo sentir sus ojos clavados en mí, e indicó que si, pero que también no, que: 

 -Eso no era todo, existe una como alma colectiva, digamos, a la que todos estamos conectados y de la que somos forma y expresión, y que uno no nada mas pide bienestar para todas sus relaciones, sino también da gracias por ellas y pide disculpas por ellas. Pero esas disculpas si que valen- Agregó con un tono misterioso. 
-¿Por qué Doña Cornelia? le inquirí yo. 
 -Porque esa petición, esa gratitud y esas disculpas no son ni egoístas ni dichas por decir, y son dichas en el momento correcto, el momento de la ceremonia, donde las palabras recobran su poder perdido. Y “el de arriba” las escucha, pero de la misma forma las toma en serio y cobra la palabra cuando llega el día. Así mismo la tierra, nuestra madre, escucha, y da a cada uno según donde y como está.- 

Dicho lo cual ahí no más comenzó a verter el agua sobre el muro candente, y nos abrazó el vapor con su dulce y aromática medicina. De inmediato se me quemaron gacho las orejas y hombros. Me dijo que me recostara sobre el petate. Su maestría en el manejo de la temperatura y el direccionamiento del vapor, ocupaba un ramo de pirul para ventilar, eran notables. Guardamos silencio un rato y luego, sin imaginar la tremenda respuesta que me iba a soltar, le pregunté: 

-¿Y cuénteme Doña Cornelia, usted se entiende a si misma como curandera o temazcalera o como?- 
-Una no está pa sanar a nadie, somos simples conductos de la naturaleza, es ella la curandera, y la medicina, con el temazcalito pasa igual, por que son, igual que una, parte de lo mismo, compartimos alma con todo. Y de lo que se trata, pa todas y todos, es de encontrar y saber mantener la armonía en la propia existencia, y esto, a sabiendas de que existimos en un mundo de contradicciones y oposiciones. La moral de nuestras abuelas y abuelos era muy diferente, es muy práctica, por que las consecuencias espirituales, o mágicas, de nuestras conductas, tienen lugar en este mundo y no en ningún mas allá. Premios y castigos, por así decir, que nos vienen desde lo invisible, no son de cualquier manera, hay justicia, corresponden a nuestra rectitud o nuestra falta, pero no según un libro, según nuestro propio corazón, una sabe pues, aunque se haga. El bien y el mal no son definitivos o absolutos, se necesitan, se complementan, sino todo se pararía, no habría creatividad. Es cierto que aquí en la tierra que andamos hay mucho sufrimiento, hay suciedad, pero también hay lo bonito, hay placer, amistad. Dicen que un día habrá un gran cataclismo, cuando la lucha entre las distintas fuerzas, y su orden, ya no se dará más, ahí se acabaran los seres humanos, pero mientras tanto, aquí y ahora, estamos en plenitud. ¿Qué mas paraíso, o infierno, que este?

- No supe que decir, estaba conmovido hasta los huesos. Ella, sin necesidad alguna, me había recibido y me ofrecía su conocimiento sin pedir nada a cambio. Yo no tenía idea quien era esta viejita, si había estudiado, si era del campo, si pertenecía o no a algún “linaje”, pero en ese momento todo eso me valió callampa. Su sencillez y su adusta amorosidad me golpearon profundo, y cuando me dijo que sí, que estaba enfermo, que tenía fuerza y buen corazón pero que estaba voluntariamente ciego y que eso me podía terminar por dañar en serio, me corrió la lagrima, no pude evitar llorar en silencio, lo hice confiado en que la oscuridad me permitía no poner en entre dicho mi gallardía “guerrera” frente a la tremenda maestra que me había salido al paso. Me sentí como un tarado, literalmente, lleno de trabas, y al fin me solté, por no decir que me rajé, llorando sonoramente. Ella me dijo con inusitada ternura: 
-Llore mi niño, ándele, llore- y riendo agregó: -chille no más que esta vieja loca no le va a contar a nadie-. 
Eso me hiso reír de golpe, y ahí estaba yo, riendo y llorando como un pendejazo, pero con una satisfacción sin igual, y así me la llevé un rato, hasta que ella se puso a cantar una hermosa canción en náhuatl, de la que solo recuerdo su dulce melodía, y la cual escuche en el mas hondo silencio. Sentí que entendía el sentido, como si fuese especial para mi, pero no comprendí ni jota, salvo dos palabras que se repetían en lo que debió haber sido el estribillo, era uno de esos difrasismos famosos de los poemas nahuatl: "In ixtli in yolotl" (Los ojos / el corazón), que yo sabía, según el costumbre, se trata de una metáfora sobre la personalidad o identidad personal, y que había que hacerlos florecer y endiosar respectivamente. 

Luego me enseñó a hacer una serie de respiraciones, que combinadas con algunas imaginerías específicas de inspiración mesoamericana, permitían conservar ciertos estados de atención muy particulares y de gran potencia. Fui sintiendo que el bienestar se asentaba en mi de un modo nuevo, un modo que debería aprender a conservar y a evocar hasta el día de hoy, lo que, huelga decir, no ha sido fácil. Y antes de acabar esa primera sesión, me dijo: 

 -El secreto con el temazcal es muy simple mijo, que no te cuenten cuentos, se trata de entender que está vivo, vivito y coleando, que tiene alma, y que esa alma está conectada a ti y a todo. Hay que sentirla. Ese es el mero corazón. Y ese corazón tienes que llevarlo a lo doméstico; al cuidado de tu cuerpo; al trabajo y a todas tus relaciones. Si, puede ser cierto lo que dicen que dizque uno puede tener visiones, que uno puede entrar a otros mundos en sueños, y comunicarse con el alma de cualquier ser o cosa, pero lo importante es el amor que nos une, ese es el vinculo de conexión, la amistad con todo. Y eso a pesar de que no podamos realizarlo por completo, por que a todos, y no le hagamos al pendejo, nos duelen algunas relaciones, las que se nos torcieron, o las que se nos escaparon para siempre, pero hay que intentar, hay que levantarse una y otra vez. Todo pasa aquí, en este cuadrilátero donde las grandes fuerzas pelean entre si y entre tanto nos hacen temblar. En la vulnerabilidad, cuando atrevemos a mirarla de frente, ahí mero palpita el poder. Entonces, caramba ¿pa que tanto pinche salto estando tan parejo el suelo?- 

Esa fue la primera vez que estuve con Doña Cornelia, habrían tres ocasiones más. Quizás me anime a publicar algo de ellas otro día. Pero como este relato no se trata del poder, mejor le paro aquí, por que ya se está poniendo picuda la flor de mi palabra, y el asunto es más bien tomarse una agüita de piedra, para encontrarle el gusto a la vida cotidiana, puro poder sin poder.

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27/12/12 / : , ,

Nahá




Sueña la morada del agua
incontables flores bordadas en ningún lugar
y a través de sus ojos se mira en la vida.

Todos somos morada del agua
y en su sueño moramos.

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26/12/12 / : ,

Del bajo pueblo en Chile


 

 

Una Nueva Deriva para el Temazcal
Una autogestión del bajo pueblo en Chile.

 
“El hombre que vive y no sueña, es un hombre muerto en vida, mas ay de aquel que sueña y no realiza sus sueños, acosado por las pesadillas acaba por sucumbir al insomnio de una realidad que no es suya. Realizando tus sueños, no serás esclavo de nadie, ni pretenderás someter a otros por que habrás probado los caminos de tu verdadera liberación. Recuerda siempre que en el universo de la naturaleza los sueños se convierten en realidad; la lluvia es el sueño del agua, el humo es el sueño del fuego, el azul del cielo es el sueño eterno del aire.”
Abuelo Cocom Pech

A los compas de Esperanza

 Ayer, 12 de diciembre del 2012, se realizó el primer temazcal popular con miembros del Movimiento de Pobladores en Lucha, movimiento social urbano de emancipación tanto política como psicosocial, que trabaja no solo por el derecho a la autogestión social del hábitat popular, sino por la construcción cotidiana de la Vida Digna en un camino de liberación material y espiritual, avanzando contra el Estado, desde el Estado y sin el Estado, asumiendo las contradicciones históricas de una vieja izquierda exhausta, caminando una senda donde caben la revolución y la reforma, la autogestión y la demanda de derechos, la construcción de autonomía territorial y la obtención de cargos de representación política, la creación de poder popular y la instalación de una asamblea constituyente, caminantes para quienes América y el mundo son nuestra patria-matria. 

Y el temazcalaso inaugural se realizó en territorio recuperado, recuperado por y para el pueblo de Chile, en una de las casonas fiscales que conforman la Red de Inmuebles Recuperados por Autogestión,  en pleno centro de Santiago, un territorio rebelde desde donde se están sentando las bases para construir el buen vivir y convivir centrado en el compartir y coinspirar que generan igualdad, el cooperar que gesta la autogestión, el amor y respeto mutuo que generan autoeducación y despiertan la conciencia sobre el malestar que envuelve a nuestro pueblo y a nosotros con el, pero también conciencia sobre la belleza de su dignidad, la cual queremos defender y potenciar luchando contra los malos gobiernos y contra quienes se han apropiado del mundo.

 El temazcal (baño de vapor indígena), es un don de nuestros ancestros americanos, un don que es un camino de autoexploración para la ampliación de la conciencia de si y de todas nuestras relaciones, camino de sanación corporal y disfrute sensorial, camino de reencuentro con la naturaleza en la simpleza del fuego, la piedra, el agua y el aire, camino donde el corazón humano pone los 4 elementos en movimiento y se descubre a si mismo como el quinto elemento tomando su lugar en el mundo animal y natural del que formamos parte, a sabiendas que no somos más ni menos que todo en el todo, deseando materializar, como decimos en el MPL, un pacto vital con la madre tierra.

Como saben los que saben que saben, el temazcal no es un camino de realización individual, sin una comunidad caminante, no es nada, o peor aún, puede ser una trampa más del ego individualista impidiéndonos la realización de la revolución de los mundos interiores y exteriores que nos acerquen la tan anhelada transformación mundial desde lo local a lo global. El fuego en su luminoso silencio nos da el ejemplo de quien sabe convocar, reunir en torno, entibiando la convivencia en el disfrute de la cercanía, e iluminar la oscuridad, tal como lo hace ese otro fuego que nos fue otorgado; la palabra. Y en la reunión temazcalera cada quien ofrece su ofrenda, las piedras volcánicas la calladita firmeza con que soportan y contienen el calor que el fuego ofrendó, el agua ofrenda su capacidad de transformarse en humedad cuando besa las piedras, el aire a si mismo se ofrenda con su poder de transportar calor y humedad a nuestro cuerpo, llevando el aroma y la medicina de las plantitas que se ofrendan convertidas en un té para verter en el agua. ¿Y el corazón humano, que ofrenda?

Ese es el misterio a descubrir por parte de cada una cada uno. A lo más puede decirse que suelen haber dos tipos de ofrenda, aquella en la que ofrendamos a la comunidad lo mejor de nosotr@s; la aceptación y confianza mutua que nos mantiene unidos, la ternura vigilante que cuida a la comunidad, el desapego que suelta las tentaciones de la certidumbre y abre la reflexión, la disciplina del silencio y la atención que abren las puertas de la percepción. Y por el otro lado, aquella ofrenda donde a la madre tierra y al abuelo fuego le ofrendamos lo que nos pesa, lo que no nos deja avanzar en nuestro caminar; nuestros miedos, nuestra arrogancia, nuestra prepotencia y resentimiento, nuestra avaricia, egoísmo y pereza. La tierra se lleva todo, hasta nuestros huesos un día se llevará, y el fueguito, lo transmuta todo cuando se une al fuego interior que habita nuestros corazones. Y por ahí se va andando, poco a poco, recayendo y levantándose, a sabiendas que las tentaciones nunca se vencen del todo sino que por el contrario, están ahí para no permitirnos caer definitivamente en ellas pensando que ya las superamos.

Esto implica el mas grande amor, el de la aceptación de si mismo, con sus propias pifias y sus genialidades, de tal modo de poder, amándose a si mismo como quisiéramos que los demás nos amaran, amar a l@s otr@s desde el centro de si mismo, de si misma, escurridizo centro, que el temazcal permite cultivar con el arte y ciencia de la armonía relacional con todo lo que existe, sembrando semillas de sabiduría y entrenando cuerpo y alma en la disciplina del asombro y la gratitud por existir.

Y bien, aquí en el Temazcal de Esperanza, hemos, por necesidad histórica, desafiado el apego a la tradiciones, y a aquellos que piensan que las formas son lo central, pues pasa que nuestro camino es el de quien recibe un don para un nuevo tiempo, un tiempo de renovación donde la tradición indígena se viste con nuevo atuendo, y nuestro vestuario (y aquel nuevo tiempo), es el del Chile profundo, el del Chile popular actual, le llegó la hora a la comunidad plebeya y periferizada para recibir y transmutar este don, con su propio lenguaje y gustos, que tienen de dios y de diablo, de bello y de feo, de pobre y de rico, como todos. De tal modo que así, sin expectativas románticas ni exigencias, será esta, esta pedagogía de la aceptación, esta auto pedagogía del amor, lo que hará de nuestro caminar un camino de reformulación del temazcal en una herramienta popular, herramienta insurgente para la revolución de la propia psicología tanto como del sistema mundial capitalista que nos tocó vivir y que no deseamos conservar. La revolución empieza por casa dicen, y el temazcal, es la casa de vapor, cualquier día, cualquier lugar son buenos para empezar.

Yo sentí anoche que el abuelo fuego estaba satisfecho con nuestras ofrendas pequeñas y medio desgarbadas, así no más, sin flores, sin incienso, pero con encanto, con gratitud, con cariño. Ayer fuimos el rezo, desnudo, apenas comenzando. Y aunque en un momento llegamos a rozar el palpito de lo invisible, incluso nos faltó silencio a ojos de un experto, nos faltó orden y profundidad, nos faltaron muchas cosas quizás, pero no lo fundamental, y eso que estuvo presente ahí, es innombrable, pero pareciera que las piedras, el agua y el aire, lo celebraron y agradecieron. 

Nuevos desafíos se nos vienen compañer@s, habitar una ciudad ultra neoliberal no es fácil, y ya tuvimos una primera dificultad. ¿Cómo la solucionaremos? Tendremos que ser sabios sin duda, pero la sabiduría habita en nosotros desde siempre, es cosa de bucear a por ella en nuestros corazones. Y esto a pesar que fracasemos, pues no hay caminos hacia la sabiduría, ella es el camino.

 

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